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El Día B, la primavera de los libros

De este lado del mundo, en el hemisferio sur,  casi es primavera. Nada mejor que sembrar un libro en alguien, hacer un trueque libresco o dejar que un lector anónimo (ojalá agradecido) adopte a nuestro hijo-libro-ya-leído, liberado en alguna banca de parque.

Nada mejor que pensar que los libros no llegan a uno por azar para ir en la onda idílica y primaveral de los florecimientos. Pero también para tener otro tipo de siembra, de largo aliento: que el libro sea celebrado y atesorado como un objeto y más allá de su valía física, como los tradicionales pero nunca obsoletos portadores de ideas interesantes, la ignición de algo insólito, el comienzo de una amistad o algo más; como bienes culturales y motivo de fiesta.

Es así que hoy, como en muchos otros países de Latinoamérica y del mundo, empiezan los festejos de la gran fiesta que son los libros y la lectura.La llaman “Día de la bibliodiversidad” o “El Día B”, que pone  en vitrina la labor que realizan las editoriales independientes al apostar en sus catálogos por la diversidad de contenidos,  autores aún sin apellido canónico, jóvenes promesas y demás trotes editoriales.

Los gestores de este intercambio-venta y suelta de libros son la Alianza internacional de editores independientes y la Red hispanohablante de editoriales independientes (que integran editoriales de Argentina, Chile, Colombia, Uruguay, Perú, México y Bolivia). Empezaron con la gran intervención sincronizada desde el 2010 y no han parado.

¿Cómo celebrar el Día B en el Perú? La asociación de Editores Independientes del Perú propone tres actividades:

  1. Suelta un libro en tus lugares preferidos, parques, restaurantes, plazas o donde se te ocurra y tómale una foto. Etiqueta en facebook a “Día B Perú” o súbela a la página:  http://www.facebook.com/ElDiaBPeru. Se llevará un pack de libros de las 9 editoriales que promueven el Día B quien tome la foto en el lugar más inusual.También puedes participar en la suelta de libros  en el Parque Kennedy a las 17: 00 horas.
  2. Regala un libro de una editorial peruana. Ayuda a impulsar la industria editorial independiente. Ofreceremos 20% de descuento en todos nuestros títulos en las siguientes librerías: Sur y  La Casa Verde.
  3. Conoce más sobre la bibliodiversidad en el Perú. Asiste a la lectura de tus autores peruanos favoritos en el Centro Cultural “Voces con sentido”. Grau 715 – Barranco (a media cuadra del cruce de Saenz Peña y Grau)

As.

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Archivado bajo Arte, Iniciativa, Literatura

Soy puerto para el bien, soy puerto para el mal

Soy puerto para el bien, soy puerto para el mal

José Tola

Grupo Editorial Mesa Redonda (Lima, 2011)

ISBN: 978-612-4091-22-3

Páginas: 128

Precio: 29 soles

Soy puerto para el bien, soy puerto para el mal. José Tola

Soy puerto para el bien, soy puerto para el mal  es la última entrega literaria del conocido artísta plástico José Tola. El escritor, científico y educador  José Gabriel Ortega Palacios, comparte con nosotros una reseña.

Soy puerto para el bien, soy puerto para el mal son las memorias de un asesino siniestro, cuya insuperable devoción es la sangre y el sexo. Un ser agraviado que escala en su aventura sádica hasta alcanzar dañar a todos. Y sin embargo lo gobierna una extraña forma de libertad que somete sus realidades.

Una deliberada libertad que, desde la expresión más seductora de la monstruosidad hasta la hondura más verdosa de la tortura, llegan a nosotros como los gritos alterados de la criatura humana.

José Tola nos permite contemplar la profundidad pulposa, pulsante, exacerbada y sangrienta del alma de un asesino. El narrador extiende su aliento horrendo, su lujuria sádica y sus métodos incubados entre sangre, gritos y hierro, obligándonos a ver, como si tuviéramos unos ganchos abriendo nuestros ojos, la persistencia de su legado.

Tola va más allá y se atreve a definir al asesino como un nuevo mal. Una disonancia de colores y sonidos, una lentitud interior en respuesta a la aceleración exterior. En suma, una criatura melancólica que no sufre lo suficiente y que esa ausencia de sensibilidad hacia ella misma la inclina a llenar el silencio con los gritos de sus víctimas.

Soy puerto para el bien, soy puerto para el mal es una novela creada no solo para hablarnos de una proscrita belleza, también del horror torcido que yace entre sus líneas, entre el espacio dejado por las palabras en un intento de rebelión en favor de la ficción y de la más cruel y absoluta realidad: la impredecible consecuencia de la libertad humana.

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El pirata. Historias de la música criolla

El Pirata. Historias de la música criolla

Eloy Jáuregui

Grupo Editorial Mesa Redonda (Lima, 2011)

ISBN: 978-612-4091-17-9

Páginas: 132

Precio: 25 soles

El pirata. Eloy Jáuregui

El pirata. Historias de la música criolla,  es la segunda entrega de una serie de investigaciones periodísticas sobre música e identidad, a cargo de Eloy Jáuregui, escritor, poeta, periodista y profesor universitario. Especialista en temas de comunicación y cultura popular urbana.

Ha compuesto las cuatro piezas documentales entorno a las historias que la salsa, la música criolla, el bolero, la cumbia han hilvanado en el Perú y en su historia personal. Fueron escritas en clave de crónica barroca y ensayo académico –de la escuela de la calle y la universitaria–. Los dos primeros volúmenes de la saga fueron  publicados por El Grupo Editorial Mesa Redonda, en su serie de No Ficción. Quedan aún dos entregas más.

El libro El pirata, lleva por título  el nombre del vals peruano más popular en los setentas y también un gran escándalo de pirateo a discreción: la lirica fue plagiada de un poema modernista. Ese es justo el nodo en que criollismo y criollada se unen. Pero la crónica  no se trata de viveza a la criolla sino de valses y otras infusiones. Intenta seguir el devenir de la  de horda de músicos criollos y recoger la historia de su género.

Como apunta el escritor surquillano y melómano universal, hasta en las guerras está presente la música. Para lograr una polifonía completa quizá le falte el rock o el punk, aunque sus géneros más estudiados también llegarían como leitmotive en momentos muy particulares: con la salsa regresó la democracia (tesis sobre la se explaya en Pa`bravo yo, historias de la salsa en el Perú) y en de las pugnas por la independencia despunta el criollismo.

Reunir la crónica viva de géneros que desaparecen, como el criollismo, es escribir sobre manifestaciones estéticas que no se acaban en conseguir un disco olvidado ni en el recuerdo de magistrales conciertos; están cargadas de historias y consecuencias, armas y banderas de la expresión popular.

As

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Sin máscara: El campeón inédito de Lucha Libro

Francisco Hermoza. Malajusted

Francisco Hermoza, redactor publicitario y escritor para mantener la cordura, ganó su primera publicación combate a combate. Con una prosa sin acrobacias retoricas, concreción y mente ágil, ningún escritor-luchador pudo tumbarlo, excepto una gripe y el tiempo siempre en contra, después de recibir el cinturón. Librería Perú logro encontrarse  a plena luz del día y sin máscara, con el actual campeón de Lucha Libro, momentos antes de  sostener una reunión con el Grupo Editorial Mesa Redonda.  Tendrá seis meses desde  la mañana siguiente al último combate para presentar su manuscrito a la casa editorial.

Malajusted, como se hacía llamar, prefiere la sordidez y las historias de familia. Le teme a la novela apoteósica, confía más en sus cuentos breves para contar una gran historia, fragmentándola en situaciones puntuales. Ese será el estilo que prime en su próximo libro del cual ya llevaba buena parte avanzado. En los próximos meses, mientras el campeón limeño cumple con sus plazos, se llevará a cabo una versión amazónica del mismo campeonato, en la ciudad de Iquitos. Quizá pronto tengamos duelos regionales.

As


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Cartas desde la azotea

Cartas desde la azotea

Domingo de Ramos

Grupo Editorial Mesa Redonda (Lima, 2011)

ISBN: 978-612-4091-16-2

Páginas: 56

Precio: 23 soles

Siga la bitácora del solado desconcido:

Cartas desde la azotea. Domingo de Ramos

Treinta años después, Domingo de Ramos  aún permanece en las trincheras de la creación.  No hablará explícitamente del Perú o de Sudamérica,  sino de una ciudad anónima del medio oriente, cuyo único vínculo con Lima es la arena y la incertidumbre.

Ese es justo el destino final de su viaje.  Ha evocado sus propias guerras desde el puesto de francotirador que lo alberga durante las noches de verano y las oleadas del insomnio, la azotea.  Su última entrega, Cartas desde la azotea  ocurre en un teatro de guerra urbana,  la épica voz del soldado desconocido es expuesta  a través de sus notas delirantes en una bitácora. Por su puesto, escrita desde los anhelos, las vísceras y orines de pólvora.

“No somos de aquí Hace calor lo debes sentir por mis cartas lo debes sentir por mis píldoras que tomo por mis licores que tomo por las mujeres que hay aquí que no quieren a nadie Siempre me preguntan de dónde soy de dónde vengo y yo les digo que caí del cielo en una noche muy oscura cuando Dios no estuvo Y no me creen Estoy cansado de que no me crean”.

Disparo a disparo –o de verso en verso–,  el soldado hilvana una historia de guerra personal con la lógica delirante de una mente perturbada por el combate.

“Mi querida amiga desde lo más alto te digo que no es difícil de ver las cosas que se mueven Yo disparo imbatiblemente sin renunciar a la vida en días de  lluvia o de tormentas cuando las flores se abren como un tifón en días de tempestades que se mueven como si fueran dinosaurios que nunca cazamos no cazamos a nadie ni a aves ni a perros que por allí vagan”.

No se sabe cuánto tiempo ha permanecido guarnecido en la azotea, pero aquella falsa altura que le dio superioridad de fuego – como un dios– empieza a asfixiarlo con dudas y regresiones.  Las notas empiezan a contarse en febrero, una oración en un momento crítico finaliza el libro hacia el mes de mayo. Con las puntadas propias de su respiración -agitada, agónica, delirante, reflexiva, alucinatoria y urbana- desfigura su humanidad hasta deshacerla apócrifa, los monólogos se detienen y la correspondencia es sellada en su propio silencio.

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Lo que sé de Camargo

Lo que sé de Camargo

Patrick Rosas

Grupo Editorial Mesa Redonda (Lima, 2011)

Páginas: 199

ISBN: 978-612-4091-10-0

Precio: 32 soles

Sigue el enlace para descubrir al poeta Kike Camargo:

Lo que sé de Camargo. Patrick Rosas

Patrick Rosas consigue en su novela Lo que sé de Camargo (2011),  una interesante aproximación a la coyuntura peruana -sin modismos y sin saturar el texto de  ideas políticas-,  desde Lima o París,  a  través de la historia del poeta Kike Camargo (1970) y Martín Sorel.   Ha publicado  novelas, poemarios y  libros de cuentos.  Vive en Europa desde 1976 y desde que dejó de ejercer el periodismo hace un año, se dedica íntegramente a la lectura y la literatura.

 

¿Es Kike Camargo el protagonista de una suerte de historia novelada sobre la poesía peruana en los setentas?

Mi idea fue hacer un retrato del país desde dos tipologías de peruano, de universos diferentes, antípodas. No un fresco histórico o retrato épico sino un retrato de familia a lo largo de treinta años. Inicia en la Lima de 1970, cuando emerge  Kike Camargo como una de las grandes esperanzas de esta generación de poetas y concluye treinta años después, en París. Gran parte de lo que le ocurre en Lima o Europa es invención mía Acababa de cerrar mi novela Inolvidablemente (que también presenté en Lima) y buscaba tema para mi siguiente novela. Llegó de manera automática, como si lo hubiese tenido en mi cabeza por mucho tiempo.

 

La historia empieza a dibujarse desde la morgue.  La presencia de la muerte  sobrevuela  tus últimas novelas. 

Está presente en Sombras y también en Inolvidablemente. Presentando a Kike Camargo muerto desde el primer párrafo de la novela, quería quitarle toda ilusión  policiaca al lector.  A veces confunden mis novelas, a mí  el  género policial no me interesa. No se trata de trazar un homicidio o suicidio y encontrar culpables. El final lo conocemos desde el comienzo. Está muerto.  El cadáver del poeta  Kike Camargo ya  está en plena decadencia física cuando tres personajes asisten a reconocerlo. Hay muertes en mis novelas como también en mi vida.

Otro elemento que sobrevuela en Lo que sé de Camargo es la política

Me gusta que aparezca de forma tangencial, son historias literarias que aspiro se conviertan en obras de arte. Sin la voluntad de movilizar masas o  coadyuvar a la  forja una identidad nacional, ni política ni social.  Una novela debe dejar algo en el lector, abrirle una mirada hacia aspectos de una realidad que no conocía. Para mí la tarea del escritor  no es mostrar la luna como se ve de noche, si no aquella cara que no se ve a simple vista.

¿Permaneces al tanto de la literatura peruana aún desde fuera?

Soy bastante crítico de la literatura peruana, en la novela Martin Sorel también lo es. Para mí los buenos autores son los que tienen una obra sólida, no necesariamente los más reconocidos.  Por lo que estado leyendo, creo que surge una literatura peruana más sólida que antes, que no entra en el canon establecido.

 

Si bien el escenario de la novela, dentro o fuera de, resulta el Perú, has procurado alejarte de los modismos y acentos en las voces de los personajes.

Trabajé hasta hace un año en radio Francia internacional. Vivo desde hace 30 años en París. Trato de escribir  sin un dialecto determinado,  en gran medida porque no podría, así quisiera. He perdido los modismos y mi español es internacional. Trato de ver el mundo desde la posición de un semi extranjero en  Europa y un semi peruano en el Perú. He vivido más de la mitad de mi vida en Europa y cada vez que vengo aquí, hasta cierto punto me encuentro en  una sociedad extranjera. Cuando estoy en Europa soy también un extranjero. Soy un extranjero en la sociedad en que me encuentre y esto quizá me permite escribir sin estar atado a ningún lugar preciso. En cierto modo escribo desde un limbo.

En lo que podría llamarse tu generación de poetas y narradores, también eres un extranjero

Tengo cierta distancia con relación a mi generación.  Entré en la mar navegando, de no tan temprana edad entré en la literatura tratando de navegar desde la poesía. He ido derivándome hacia la narrativa. Me siento bien. Sobre todo ahora que siento sé narrar una historia y construir personajes, es un registro que me acomoda mucho pero como es tan distinto de la poesía, me resulta muy difícil escribir poesía y novela al mismo tiempo.

Quizá cierta distancia también en estilo para escribir poesía.

Era de discurso  marcado y no poesía de sutileza y silencio, que en tono menor se celebre  a si misma.  Enriqueta Belevan, por ejemplo. Ella  inspira a la flautista, la primera mujer de Camargo.  Su poesía está dotada de una sutileza que no se encuentra del sesenta en adelante. La poesía es contención, en tres versos puede tener un universo y eso tampoco está. Lo que ha ocurrido en el Perú es que se han divinizado autores.  Hay que fijarse en los libros, buenos o malos, independientemente del  prestigio del autor que no es una tarjeta de crédito para un caso concreto.

En la novela Kike Camargo defendía de corazón y su suegro tenía la sangre fría cuando  discuten sobre qué tan buenos son realmente los íconos de nuestra literatura ¿Gusta tanto porque duele?

Eso le gusta al público peruano, hay una identificación natural con una figura que ha sufrido. Me molesta un poco el endiosamiento, la vida doliente. Lo que gusta de Vallejo es justo ése dolor. Es un genio, tiene poemas que transmite el dolor de una forma universal. Pero tiene ese marco figurativo, el doliente. Ricardo Silva Santiesteban, un buen comentarista de Vallejo, dice que en los Heraldos negros hay diez poemas buenos. Los otros son de aprendizaje o mediocres.  Vallejo no tuvo tiempo de corregir Poemas humanos, porque es un libro póstumo, hay pésimos poemas. Ha trascendido el ambiente literario y los han endiosado a él y a Georgette. Se admira más  a él que a Garcilaso, que fue expatriado y en España no le reconocieron sus derechos: príncipe Inca y noble español. Arguedas y Vallejo son de clase media.

Se cumple el centenario de Arguedas

Es un autor interesante, un escritor emotivo. Tiene una buena novela que es los Ríos profundos. No pone distancia entre él y lo que narra. Transmite emociones primarias, fundamentalmente. Hay talento, es evidente. Pero no lo  convierte en el gran escritor que se piensa que es. Kike Carmago dice en un momento que  Arguedas era el que mejor había seguido la revolución socio cultural del Perú, pero eso es un mérito extra literario.


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Javier Wong y el mejor cebiche del mundo

 Javier Wong y el mejor cebiche del mundo

Javier Wong (Fotografías por Ernesto Carozzo)

Grupo Editorial Mesa Redonda (Lima, 2011)

Páginas: 189

ISBN: 978-612-4091-12-4

Precio: 96 soles

(Foto: Ernesto Carozzo)

Siga el enlace para conocer un poco de Javier Wong y que el mismo le diga  qué es el cebiche:

 La cocina inmediata de Javier Wong y qué es el cebiche

Para Javier Wong, la cocina es inmediata y  simple: no hacen falta recetas acrobáticas ni  meticulosas para cocinar. Con práctica en el oficio, uno llega a conocer sus propias medidas y ponerlas en números es innecesario.

La creatividad está en vuelo y aterriza servida, en un plato que siempre resulta nuevo y diferente. Empezó de emergencia y se puso a cuestas el restaurante de la familia, cuando no sabía cocinar ni un huevo. A sus 62 años la fama de sus cuchillos, gusto y estilo a recorrido el mundo.  Sin pensar en retirarse aún, continúa  ofreciendo almuerzos con el mismo entusiasmo y maestría. A veces, por las madrugadas, enciende el fogón en algún súbito espasmo creativo.

El cebiche  reúne al Perú y sus regiones. El norte, centro y sur, en  un cadencioso emblema culinario. Desde la inefable despensa marina hasta los limones de Chulucanas, cebollas y ajos de Arequipa.

Este libro guarda un propósito subliminal, hacer que sutilmente el lector ejercite los cuchillos y el gusto para servir a la familia. Como un homenaje a la trayectoria del mejor cocinero de cebiche, no podría ser de otra forma.

Las páginas rescatan conversaciones  en plena faena culinaria y al final de sesiones  de almuerzo en Santa Catalina, La victoria, donde las mesas siempre se llenan.  La charla cotidiana dispuesta en páginas,  hilvana una vida de entrega, sacrificio y pasiones: orbitan alrededor de su cocina, el gusto por la poesía, conocer más allá del fogón y las artes culinarias,  y por supuesto,  probar de lo que se le ofrezca o encuentre interesante para sus creaciones.   Porque  no habría cocineros sin madres o abuelas, el libro abre el apetito con una justa mención:

“Quien debe llevarse todos los laureles y las palmas

Por elboom actual de la cocina peruana

Es cada una de las madres de familia del país.

Ellas son las artífices de este boom gastronómico,

Son las que nos han educado el paladar

Y han logrado que sea exigente”.   

La obra reúne una serie de testimonios sobre el encuentro con su sazón a partir de algunos de sus más asiduos clientes y amigos; Mariella Balbi, Gastón Acurio, Christian Bravo, Mónica Delta, Antonio Cisneros, entre otros periodistas e intelectuales de nuestro medio.

Mariella Balbi: La cocina de Javier Wong es indudablemente un verdadero y auténtico disfrute. Si hubiera que resumir ese gozo en pocas palabras diríamos: guau, buenísimo.

Gastón Acurio: Javier Wong es la utopía de cualquier cocinero: cocinar por cocinar, porque lo llevas dentro. Poder saltar de la cama a la cocina y esperar a que tus clientes lleguen a comer lo que tú cocines.

Christian Bravo: Javier es un luchador, un apasionado por su patria, un tipo alegre, bromista, divertido. Pero es, por sobre todas las cosas, uno de los mejores cocineros que parió el Perú, y que nos llenará de orgullo siempre, porque su cebiche, como bien dice este libro, ¡es el mejor del mundo!

José Tola: El tiempo, las circunstancias —tú en tus cosas, yo en las mías— y ahora veo que ya eres el más chic de los cebicheros de Lima.

No sé si será el mejor elogio, pero la verdad es que desde que comí el último de tus cebiches, no he vuelto a probar otro en ningún lugar y mira el tiempo que ha pasado.

 Antonio Cisneros: el verdadero poema, era el cebiche de Javier Wong. Aunque no. En realidad, el verdadero poema comenzaba con los cortes fileteados de un inmenso lenguado, casi vivo, agitando su plateada sombra sobre nuestras cabezas fascinadas y humildes, como en todos los templos donde reside un Dios.

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