Archivo de la categoría: Novela

Ganador del IV Premio de literatura infantil El Barco de Vapor

El barco llegó a buen puerto una vez más y con buena literatura para los primeros lectores, los niños y adolescentes. Este navío a vapor llega a las costas de varios países de Latinoamérica y del mundo (en zonas mediterráneas le crecen alas) y desde el 2009 estamos en su ruta.

El premio de literatura infantil El Barco de Vapor, organizado por SM, tiene por misión fomentar el gusto por lectura y la creación literaria, con una buena maquinaria de difusión y una cuantiosa suma para el autor. El jurado conformado por distinguidos escritores y un miembro de la tripulación (el ganador del 2011) anunciaron ayer al ganador del 2012 y recomendaron la publicación de uno de los manuscritos  finalistas, entre setenta y dos trabajos recibidos.

Con estas cuatro ediciones se ha podido trazar lo que parece convertirse en una feliz tradición: quienes quedaron finalistas resultaron ganadores al año siguiente, con trabajos de mejor calidad. El joven psicólogo y escritor Olney Goin del Río (alias IKI) participó en la segunda y tercera edición del concurso. Algunos de sus trabajos fueron recomendados para ser publicados y hoy con 26 años es el flamante nuevo miembro de la tripulación de este barco tan particular, cuyos viajes contribuyen a encender el inagotable fuego del gusto por leer.

Olney encaja en el perfil de las personas que se juegan del todo por el todo, cuando el sueño es muy grande, la utopía por alcanzarlo está cerca de la yema de sus dedos y siempre un poco más cerca. Tomó un tiempo sabático en su carrera profesional como psicólogo para seguir la que está convencido es su vocación. Con muchos proyectos en el escritorio, otros libros por perfilar y publicar, cree sin duda que estudiar psicología le ayudó a estar más cerca de las personas y aunque le resulte muy divertido, la responsabilidad que hay en crear ficción para niños no es un juego.

 

As

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17º Feria Internacional del Libro de Lima

El escritor Edgardo Rivera Martínez, quien recibe merecido homenaje por su trayectoria, la describió como una celebración de la lectura y no le faltó razón. Corre ya en cuenta regresiva, luego de una efusiva apertura y los primeros días. Hasta el primero de agosto la 17ª Feria Internacional del Libro de Lima, FIL-Lima 2012 será el umbral hacia el mundo de los libros y más allá.

Además de una variada muestra editorial, estarán reunídos en más de 150 casas editoriales nacionales e internacionales  autores, agentes literarios, bibliotecarios y libreros, prestos a conversar y ofrecer lo mejor de su oficio y vocación.

Lea aquí el programa

Sin duda las grandes ferias siguen siendo la mejor manera en la que los libros,sus autores y empresarios de la misma estirpe puedan viajar ( salvo por la apuesta digital, que aún así, no nos ofrece una experiencia total como sí lo es la feria). Y como el libro no es una creación aislada sino un fenómeno cultural, serán ellos, sus creadores y embajadas  los representantes de sus países de origen.

Existe una red de grandes ferias a nivel latinoamericano: Guadalajara, Santiago de Chile, Bogotá, Buenos Aires y Panamá. Lima es un escenario que alberga gran expectativa, cada año. Mejora en cada versión, aunque aún no cuenta con un local debidamente implementado y tenga que montar carpas en distintos lugares, hoy por hoy, por tercera vez consecutiva, en el Parque Los Próceres (matamula), en el distrito de  Jesús María.

Como intermedio o descanso de tanto libro, habrá mesas redondas, presentaciones y exposiciones; buen cine argentino, en tributo al país invitado de honor. Doblemente honrrado al ser la estrella en el sonado festival de poesía en el primer trimestre del año. Apunte en su agenda.

As

 

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La invención de Brian Selznick y la re-invención de Martin Scorsese

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La invención de Hugo Cabret (Brian Selznick) / Ediciones SM, 2007 / Páginas: 533 / Precio: 89 soles

ISBN: 9788467520446

Aquí podrás leer los tres primeros capítulos

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Las páginas como écran

La literatura y el cine son a veces ambas caras de una misma moneda, una buena historia narrada en claves distintas, pero no tan distintas. Si bien una novela puede lucir fílmica por su estructura y desarrollo, una adaptación al cine del mismo texto podría darle cierto brillo y éxito comercial a un buen libro, o eclipsarlo para la posteridad.

Ambos textos –productos–, tienen vida y lectoría propia, es decir, por separado. Cuánta licencia puede tomarse un cineasta para recrear, re interpretar o incluso mejorar aspectos de la novela en su película: las que crea necesarias, sin que ello implique una desfiguración total.

En ése punto entran en escena el tacto, la pericia, cuánto conoce su oficio y qué tan buen lector es un director de leyenda y guionista. Hugo es la última pieza maestra de Martin Scorsese y llega a las carteleras peruanas apenas unas semanas antes de los Premios Oscar de la Academia.  Si es una noche de aquellas, la película podría  ganar once estatuillas, entre ellas el premio a la mejor adaptación.

Magos, máquinas y cineastas:

Del otro lado de la misma moneda, con el sello de Ediciones SM llegó a las librerías de Lima hace apenas unas semanas La invención de Hugo Cabret (Brian Selznick), una novela gráfica que conjuga la estética de una película muda y las trampas de una novela juvenil: un texto intrigante, crudo y fantasioso. Esencia que sedujo a Scorsese e inspiró su última película, pero ésa es otra historia.

Selznick es un reconocido ilustrador norteamericano con una buena mano de virtudes: el don de narrar puntual y ser sugerente, utilizar la imagen y las palabras, es decir, ser ambidiestro para escribir.

La invención de Hugo Cabret es su segunda novela. Está compuesta por dos partes, una veintena de escenas breves, compactas, escritas y dibujadas. Cada una crea página tras página, la ilusión del movimiento: al leer sus dibujos hechos a carboncillo, visualizar los escenarios y las circunstancias que compone entre líneas, se produce aquella gran ilusión del cine y no estamos más ante un objeto inanimado, sino frente a un juguete óptico o un arcano proyector de cine que reproduce a gran velocidad fotogramas y cartelones, los que guardan  un especial cuidado en resaltar rasgos e indumentos clave de los personajes con planos detalle y una fascinación por rescatar el ánima de una ciudad embelesada con las máquinas de la  modernidad, la estación del tren, el tiempo y los relojes, como también una corriente onírica y hasta subversiva en los libros, el cine y la pintura.

La luz inunda la pantalla (o las páginas) y aparece el París de 1930,  donde las máquinas modernas y anuncian un progreso galopante; pero la posguerra y un pensamiento pragmático han relegado a la niñez y la fantasía a lugares incómodos, mal vistos, inapropiados.

En la estación de Montparnasse mora Hugo Cabret desde hace algunos meses.  Su tío lo adoptó como su aprendiz tras la muerte de su padre, pero ha desaparecido.

Hugo es ahora un huérfano, lo que para la época es aún peor que llevar la peste. Dejó la escuela por asistir a su tío  ahora  debe convertirse en su fantasma; vigilar que cada uno de los veintisiete relojes funcione perfectamente, recoger en secreto sus cheques aunque no sepa cobrarlos,  para no ir al orfanato; porque si falla y lo descubren, perdería su tesoro; una sofisticada máquina que luce como un humano ante un escritorio, aparentemente a punto de escribir.

Su padre, un audaz maestro en la cronometría y en el arte de reparar relojes, encontró el artefacto en un desván del museo local donde trabajaba y lo reconoció como las máquinas que usaban los magos para deslumbrar a su público. Estaba hecho de ruedas dentadas, manivelas y un centenar de piezas que no pudo terminar de reparar antes que un incendio le quitase la vida.

Para que el autómata vuelva a funcionar, Hugo sigue la libreta de notas de su padre y roba piezas mecánicas de los juguetes que vende un colérico viejo en la estación, que por alguna razón, encajan  perfectamente en el autómata.

La obsesión por reparar su reliquia lo acerará a develar junto con Isabelle –la sobrina del juguetero con quien encuentra algo más que una amistad, un ingenioso aliado– y Etienne –un amante del cine que introducirá a Hugo en el mundo del séptimo arte–, un misterio irresuelto: George Méliès, el mago y cineasta, no ha muerto.

Más similitudes que diferencias

 Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión Adaptado, Mejor Banda Sonora, son algunas denominaciones que calzan perfectamente con los mejores atributos del libro.

Están claras las actitudes de un buen director-escritor-ilustrador: el tacto, la pericia y cuán buen lector de cine es Brian Selznick, al dominar la gramática visual, darle vida y profundidad a un texto y adaptar su novela fílmica sobre la base de una investigación y una pregunta que quedó en el tintero.

En el epílogo, el autor señala que si bien ciertos personajes son ficción, la accidentada vida de los  autómatas no lo es. Selznick reconoce que la historia empezó a surgir en su mente  después de leer Edison’s Eve: A Magical History of the Quest for Mechanical Life, de Gaby Wood, texto que, en palabras del propio Selznick, contaba la verdadera historia de unos complejos autómatas a cuerda que fueron donados a un museo de Paris. Hasta ahí la historia que pudo investigar. Su adaptación empieza a partir de la siguiente pregunta: ¿Qué hubiese pasado si esos autómatas no se destruían? 

Quizá  una de las canciones que musicalice la novela de Brian Selznick es, además de  la pasión por las máquinas, una apuesta por el destino y misión de cada ser humano, como parte imprescindible de un gran sistema de engranajes, una gran máquina.  Pero hay más, el autómata (en esta historia, una metáfora de creador, de cineasta) es la pieza clave en el rejuvenecimiento de George Méliès y el de Hugo Cabret. Desde esquinas opuestas, ambos habitan el mismo lugar fáctico (una estación-celda) pero también el mismo lugar simbólico, la adultez de los que sobran y viven sin sueños o conquistas.

Es así que gracias al regreso de su autómata, G.M  viaja desde el confinamiento en el último –y anónimo– rincón de su vejez  hacia hasta su niñez más reciente, como mago, dibujante, apasionado de las máquinas y cineasta.

A Hugo Cabret, incrustado en una vida adulta que no comprende –trabajar y vivir absolutamente solo– lo único que lo entusiasma es reparar el autómata. Un actitud que mantiene aún encendida  la llama de la creatividad que su padre alimentó  en él,  a través de las películas de cada cumpleaños, los relatos de Julio Verne y por supuesto, las piezas mecánicas.

En síntesis, si bien las diferencias entre ambos textos (algunas caracterizaciones y añadidos) son sutiles pero bastante significativas, ambas piezas son dignas de merecer una noche de aquellas, con once estatuillas y  una intensa lectura que toque nuestras fibras.

As

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La invención de Hugo Cabret (Ediciones SM, 2007)

Con 284 páginas de ilustraciones originales y combinando elementos de los álbumes ilustrados, las novelas gráficas y el cine, Brian Selznick expande los límites del concepto de novela, creando una nueva experiencia lectora. La invención de Hugo Cabret (SM, 2007) está editada como si fuese una pantalla de cine. Para contar la historia, Brian Selznick juega con la combinación del blanco y el negro, y el conjunto que forman la introducción al libro, los textos, las ilustraciones y las fotografías (de películas como El viaje a la Luna y La llegada de un tren a la estación) está ideado de tal manera que da la sensación de que el lector esté dentro de una sala oscura, delante de una tela blanca, preparado para ver ante sus ojos la proyección de una de las primeras películas de la historia.

Lea más sobre el libro y las relaciones con la película Hugo, de Martin Scorsese aquí:  http://wp.me/p1jw0v-iC

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22/02/2012 · 1:38 am

El saqueo de Machu Picchu

El saqueo de Machu Picchu

Carlos Villanes Cairo

Ediciones SM (Lima, 2011)

ISBN: 978-612-4090-45-5

Páginas: 196

Precio: 32 soles

El saqueo de Machu Picchu. Carlos Villanes Cairo

El año 2011 estuvo dedicado al descubrimiento norteamericano (y difusión mundial) de una ciudadela inca instalada en la montaña vieja o Machu Picchu, en Cuzco, hace cien años.

Por el centenario, el diálogo tomó la fuerza de la coyuntura y  el 2011 fue también célebre por las dos devoluciones hechas a regañadientes por la Universidad de Yale; quien había conservado sin licencia  diversas piezas y osamentas que fueron llevadas por la expedición protagonista para ser estudiadas.

Quizá la hazaña arqueológica fue un robo con falso entusiasmo científico, no lo sabremos con exactitud pero los peruanos aplauden ambas hazañas.

Sin embargo hay quienes dudan de las versiones oficiales. Uno de ellos es el escritor, filólogo y educador Carlos Villanes Cairo (Junín) quien ha tejido una versión novelada de la historia inédita, narrando desde el lado incómodo y la perspectiva aborigen de este supuesto hallazgo. Nuestro habitual colaborador, José Gabriel Ortega Palacios, ha escrito al respecto.

Cuando Hiram Bingham llegó al puerto de Hawái para pasar unos pocos días con su padre, antes de enrumbarse en la aventura de su vida, el descubrimiento de la legendaria ciudad perdida de Vilcabamba, nunca imaginó que el asesino del tío Frank viaja con él y que finalmente lograría su cometido al robarle el mapa que lo llevaría a descubrir la gran ciudad Inca.

El tío Frank conoció a su asesino. Lo vio llegar en el último barco mientras esperaba a Hiram. De primera impresión supo que nada bueno podía esperarse de un sujeto tan furtivo. Luego lo vería hurgando entre las maletas del joven Hiram pero sería demasiado tarde. Ya estaba muerto.

Mientras Hiram Bingham enfrentaba estas oscuras dificultades antes de emprender su aventura, muy cerca de la ciudadela escondida, el abuelo Simón –un sabio chaman–, Sebastián y Paloma –dos jóvenes enamorados–, conocían a la bruja Imicha y descubrían por ella, que la ciudad perdida enfrentaría un destino deshonroso y torcido.

Carlos Villanes Cairo nos cuenta dos historias que transitan una en pos de la otra, que pretenden conocerse pero apenas se tocan. Y sin embargo forman parte de una ficción que persuade más que la realidad que conocemos. La fuerza que ocupa su núcleo se fundamenta, no en un descubrimiento, sino en una invasión, en un asalto.

La ficción nos muestra la realidad que la mayoría evita imaginar, aquella usurpada por los intereses y la mentira. Una farsa que lleva un siglo supurando y que vestida de descubrimiento encubre un despojo violento y vicioso. Sin embargo, la fuerza de la mentira-descubrimiento, vela la mirada de un país a tal extremo que son sus habitantes los que pretenden honrar el latrocinio en lugar de ofenderse y señalarlo como un acto horrendo.

La novela de Villanes nos subleva, nos brinda una visión más cercana a la realidad y nos inspira o nos impulsa a indignarnos, a hurgar más allá de la ficción de la verdadera historia o la historia escondida del saqueo de la ciudadela perdida, Machu Picchu.

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No les reces a los muertos

No les reces a los muertos

Lenin Solano Ambía

Grupo Editorial Arteidea (Lima, 2011)

ISBN: 978-612-45992-6-2

Páginas: 211

Contactarse con Jorge Luis Roncal para solicitar el libro

(grupoeditorialarteidea@gmail.com)


Se hizo asesino con los golpes de una familia disfuncional. El fierro oxidado con el que le propinaron brutales tundas, es ahora su mejor amigo.

Tiene diecinueve años y es estudiante de Educación en la Universidad Mayor de San Marcos. Nietzsche ha dado una vuelta de más a sus tuercas: fue la pólvora negra que necesitaba para el incendio de  sus ácidas críticas a la pobreza moral y el cinismo de la humanidad, las que  toman un cauce radical en Diciembre, vísperas de Navidad,  cuando decide erradicar los miembros gangrenados de la especie.

Empieza por lo que tiene a la mano, una catedrática  pedante y una compañera que sostiene dos noviazgos al mismo tiempo. Seres que considera miserables  y que hacen sufrir a la gente.

Una sigilosa narración sigue de cerca a los personajes en No les reces a los muertos (Arteidea, 2011); nos apunta con detalle sobre sus acciones, actitudes y pensamientos mientras ellos habitan la fauna salvaje de una Lima figurada,  cediéndoles el protagonismo cuando corresponde.

Es así que aparecen líneas narrativas  como el relato del propio asesino, las pesquisas de la policía de investigaciones y el monólogo de las víctimas.

Lo medular en la  segunda novela  del literato y educador Lenin Solano Ambía, es que la historia fue compuesta sin contemplar purezas. Devela sombras y resalta luces en cada aspecto, del eros al tánatos: el asesino en cuya ciénaga intenta hacer justicia y  la novia a dos flancos que no sabe cómo decirle no a su anterior pareja porque le hace falta carácter.

 

As

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Carroñero

Carroñero

Fernando González Nohra

Grupo Editorial Mesa Redonda (Lima, 2011)

ISBN: 978-612-4091-24-7

Páginas: 156

Precio: 29 soles

Carroñero. Fernado González Nohra

Carroñero (Grupo Editorial Mesa Redonda, 2011) es la segunda entrega de Fernando González Nohra (1976) y la primera novela. Aunque todo depende de la perspectiva: Por favor, no empujen (2007), su primer libro de cuentos, fue finalista del Premio Internacional de Novela La Ciudad y Los Perros 2004, convocado por el instituto Cultural Iberoamericano Mario Vargas Llosa (Icimavall). Tras una temporada en España, recide en Lima.  José Gabriel Ortega Palacios, escritor, científico y educador comparte con nosotros una reseña de Carroñero. Gracias José Gabriel.

Vídeo: As

Gonzalo Fernández escribe. Lo hace desde siempre.  Hoy, parasitando la casa de un amigo que se ha tomado un año sabático y usurpando su actividad, ha encontrado la manera de subsistir escuchando desde un diván falso de psicólogo a un desvalido mecánico que le cuenta sus miserias, y a la vez, carroña la desgracia del miserable con el propósito de nutrir su próxima novela.

Los días de Gonzalo son roñosos y estériles. Trashuma persiguiendo el mismo recorrido que lo lleva finalmente a sentir que está a punto de lograr algo. Un camino cuyo final siempre se desintegra entre oleadas mansas de flojedad y entumecimiento. Es una criatura paralizada en la entrada de su intención y de espaldas a su talento, como esperando aquello que no le cueste energía, como acechando aquellas cosas que caen del cielo, aquellas que no cuestan esfuerzo tomar entre sus dientes.

Acosando la trama de la historia que acaba de descubrir, entre la obscenidad de la vida del mecánico, inicia el relato que lo ubicará en la superficie más elevada de la literatura contemporánea. Y mientras hurga en la podredumbre de la carcasa, en la que se ha convertido la existencia del desdichado, lo arrincona hacia un callejón sin salida tratando de descubrir la médula de la miseria. Como un carnívoro de la sabana,  se sacia por encontrar el tejido suave o por sorber la substancia dulce de los huesos descuartizados. Solo siente un placer inconmensurable cuando la presa fácil resuma la última gota de vida, descubre que el temblor se debe al gusto por comer mientras el despojo sufre.

Fernando González Nohra es un escritor extraordinario. La pericia con la cual aborda la narración es solo un elemento más en la frescura de su historia. La velocidad de la trama nos atrapa, o en todo caso nos acecha, como si huyéramos inútilmente de la intención del cazador. El color de la historia es una trampa sofisticada, un plan de emergencia. De aquellos que se activan cuando la persecución demora. Finalmente, descubrimos que es inútil huir, que es mejor disfrutar nuestro rol de presa.

Carroñero es una novela sin licencia y nos secuestra no solo por su mordacidad insolente, también por aquello que siempre está presente en los mejores relatos, su poder de persuasión. Alternamos, como lectores, entre los roles de presas fáciles y carroñeros acreditados. Y de este vértigo podemos concluir que la vida que nos rodea es un reflejo fiel de las relaciones entre la miseria y el oportunismo.

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