Archivo mensual: agosto 2011

Lo que sé de Camargo

Lo que sé de Camargo

Patrick Rosas

Grupo Editorial Mesa Redonda (Lima, 2011)

Páginas: 199

ISBN: 978-612-4091-10-0

Precio: 32 soles

Sigue el enlace para descubrir al poeta Kike Camargo:

Lo que sé de Camargo. Patrick Rosas

Patrick Rosas consigue en su novela Lo que sé de Camargo (2011),  una interesante aproximación a la coyuntura peruana -sin modismos y sin saturar el texto de  ideas políticas-,  desde Lima o París,  a  través de la historia del poeta Kike Camargo (1970) y Martín Sorel.   Ha publicado  novelas, poemarios y  libros de cuentos.  Vive en Europa desde 1976 y desde que dejó de ejercer el periodismo hace un año, se dedica íntegramente a la lectura y la literatura.

 

¿Es Kike Camargo el protagonista de una suerte de historia novelada sobre la poesía peruana en los setentas?

Mi idea fue hacer un retrato del país desde dos tipologías de peruano, de universos diferentes, antípodas. No un fresco histórico o retrato épico sino un retrato de familia a lo largo de treinta años. Inicia en la Lima de 1970, cuando emerge  Kike Camargo como una de las grandes esperanzas de esta generación de poetas y concluye treinta años después, en París. Gran parte de lo que le ocurre en Lima o Europa es invención mía Acababa de cerrar mi novela Inolvidablemente (que también presenté en Lima) y buscaba tema para mi siguiente novela. Llegó de manera automática, como si lo hubiese tenido en mi cabeza por mucho tiempo.

 

La historia empieza a dibujarse desde la morgue.  La presencia de la muerte  sobrevuela  tus últimas novelas. 

Está presente en Sombras y también en Inolvidablemente. Presentando a Kike Camargo muerto desde el primer párrafo de la novela, quería quitarle toda ilusión  policiaca al lector.  A veces confunden mis novelas, a mí  el  género policial no me interesa. No se trata de trazar un homicidio o suicidio y encontrar culpables. El final lo conocemos desde el comienzo. Está muerto.  El cadáver del poeta  Kike Camargo ya  está en plena decadencia física cuando tres personajes asisten a reconocerlo. Hay muertes en mis novelas como también en mi vida.

Otro elemento que sobrevuela en Lo que sé de Camargo es la política

Me gusta que aparezca de forma tangencial, son historias literarias que aspiro se conviertan en obras de arte. Sin la voluntad de movilizar masas o  coadyuvar a la  forja una identidad nacional, ni política ni social.  Una novela debe dejar algo en el lector, abrirle una mirada hacia aspectos de una realidad que no conocía. Para mí la tarea del escritor  no es mostrar la luna como se ve de noche, si no aquella cara que no se ve a simple vista.

¿Permaneces al tanto de la literatura peruana aún desde fuera?

Soy bastante crítico de la literatura peruana, en la novela Martin Sorel también lo es. Para mí los buenos autores son los que tienen una obra sólida, no necesariamente los más reconocidos.  Por lo que estado leyendo, creo que surge una literatura peruana más sólida que antes, que no entra en el canon establecido.

 

Si bien el escenario de la novela, dentro o fuera de, resulta el Perú, has procurado alejarte de los modismos y acentos en las voces de los personajes.

Trabajé hasta hace un año en radio Francia internacional. Vivo desde hace 30 años en París. Trato de escribir  sin un dialecto determinado,  en gran medida porque no podría, así quisiera. He perdido los modismos y mi español es internacional. Trato de ver el mundo desde la posición de un semi extranjero en  Europa y un semi peruano en el Perú. He vivido más de la mitad de mi vida en Europa y cada vez que vengo aquí, hasta cierto punto me encuentro en  una sociedad extranjera. Cuando estoy en Europa soy también un extranjero. Soy un extranjero en la sociedad en que me encuentre y esto quizá me permite escribir sin estar atado a ningún lugar preciso. En cierto modo escribo desde un limbo.

En lo que podría llamarse tu generación de poetas y narradores, también eres un extranjero

Tengo cierta distancia con relación a mi generación.  Entré en la mar navegando, de no tan temprana edad entré en la literatura tratando de navegar desde la poesía. He ido derivándome hacia la narrativa. Me siento bien. Sobre todo ahora que siento sé narrar una historia y construir personajes, es un registro que me acomoda mucho pero como es tan distinto de la poesía, me resulta muy difícil escribir poesía y novela al mismo tiempo.

Quizá cierta distancia también en estilo para escribir poesía.

Era de discurso  marcado y no poesía de sutileza y silencio, que en tono menor se celebre  a si misma.  Enriqueta Belevan, por ejemplo. Ella  inspira a la flautista, la primera mujer de Camargo.  Su poesía está dotada de una sutileza que no se encuentra del sesenta en adelante. La poesía es contención, en tres versos puede tener un universo y eso tampoco está. Lo que ha ocurrido en el Perú es que se han divinizado autores.  Hay que fijarse en los libros, buenos o malos, independientemente del  prestigio del autor que no es una tarjeta de crédito para un caso concreto.

En la novela Kike Camargo defendía de corazón y su suegro tenía la sangre fría cuando  discuten sobre qué tan buenos son realmente los íconos de nuestra literatura ¿Gusta tanto porque duele?

Eso le gusta al público peruano, hay una identificación natural con una figura que ha sufrido. Me molesta un poco el endiosamiento, la vida doliente. Lo que gusta de Vallejo es justo ése dolor. Es un genio, tiene poemas que transmite el dolor de una forma universal. Pero tiene ese marco figurativo, el doliente. Ricardo Silva Santiesteban, un buen comentarista de Vallejo, dice que en los Heraldos negros hay diez poemas buenos. Los otros son de aprendizaje o mediocres.  Vallejo no tuvo tiempo de corregir Poemas humanos, porque es un libro póstumo, hay pésimos poemas. Ha trascendido el ambiente literario y los han endiosado a él y a Georgette. Se admira más  a él que a Garcilaso, que fue expatriado y en España no le reconocieron sus derechos: príncipe Inca y noble español. Arguedas y Vallejo son de clase media.

Se cumple el centenario de Arguedas

Es un autor interesante, un escritor emotivo. Tiene una buena novela que es los Ríos profundos. No pone distancia entre él y lo que narra. Transmite emociones primarias, fundamentalmente. Hay talento, es evidente. Pero no lo  convierte en el gran escritor que se piensa que es. Kike Carmago dice en un momento que  Arguedas era el que mejor había seguido la revolución socio cultural del Perú, pero eso es un mérito extra literario.


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Clash City Loose

Clash City Loose

Fernando Sarmiento Rissi

Editorial Casatomada  (Lima, 2011)

Páginas: 296

Depósito legal: Nº 2011- 07767

Precio: 35 soles

Sigue el enlace para revisar las primeras páginas de la novela:

Clash City Loose. Fernando Sarmiento Rissi

Siempre tienes una canción en la cabeza. Desde esa miscelánea de humores, historias y melodía  o estridencia, empieza a formarse una gran banda sonora, cada día. La novela  Clash City Loose, de Fernando Sarmiento Rissi (Editorial Casatomada , 2011)  acoge a  Niel Young y  The Clash –entre otros grandes de la historia del rock-  para compilar la antología delirante, anti sistema, libertina, relajada pero con actitud incisiva, que  la historia de Ricardo precisa.

 

Al protagonista de Clash City Loose hasta la vida parece pesarle

Creo que es un “comodón” al que la casera de ese edificio que es la adolescencia le ha dado orden de desalojo.  De antihéroe creo que solo comparte la antisociabilidad. Yo lo veo como un tipo bastante ordinario, que si bien ha leído un par de libros y escuchado discos de culto, ello no evita que se comporte como un quinceañero al momento que lo deja su chica.  Creo que es un descreído. Su cerebro no asimila el hecho de que hay que “establecerse” y ello implica aceptar cierto estado de cosas que nunca le llamaron mucho la atención.

La música y la historia personal parecen indivisibles  ¿Es un mapa paralelo al recorrido de las emociones y los espacios urbanos?

Yo soy un convencido que la música es más que una cortina o un acompañamiento. Te genera cosas, sensaciones y reacciones. Creo que una canción es 100% participativa en una situación.

¿Cómo llevas esta doble vida de escribir literatura y otros trabajos?

Los otros trabajos se cumplen, la literatura se vive. Los otros trabajos se hacen, con la literatura uno se encariña. Con ella tengo una disciplina, a los otros trabajos siempre se les saca la vuelta.

Eres un admirador de la novela moderna: vasta, descriptiva  y llena de sortilegios en su estructura  ¿Tus próximas novelas irán por ésa senda?

Soy un partidario de la novela articulada y coherente. Puede tener 1000 páginas o 20, pero debe fluir. En realidad esta salió grande y vasta por pura casualidad. Yo creo que los libros uno no los tiene totalmente definidos hasta que armaste un esqueleto. Una vez que ves todo el “músculo” que debes llenar, te das cuenta a lo que te enfrentas.

¿Qué otros proyectos empiezan a sonar en tu cabeza y cuáles están en andas?

Estoy preparando otra, más lineal y corta. Si bien hay juegos de tiempo, es más unidimensional. El lenguaje es un homenaje a Hugo Villasís, un escritor de crónicas urbanas y divertidas de los setenta.

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Memorias de un viejo sueño

Memorias de un viejo sueño

Jhonnattan Arriola Rojas

Calcomanía Ediciones  (Lima, 2011)

Páginas: 406

ISBN: 978-612-45975-2-7

Precio: 37 soles

Sigue el enlace para revisar las primeras páginas de la novela:

 Memorias de un viejo sueño. Jhonnattan Arriola

Jhonnattan Arriola ha probado la doble vida que el oficio de escribir empieza a gestar en él.   Su primera novela,  Memorias de un viejo sueño (Calcomanía, 2011), nació  del tiempo marginal entre el trabajo, la universidad y otros asedios. Su ópera prima, retocada con tinta autobiográfica, recrea la historia de una obsesión con el final idóneo para las relaciones amorosas, que deviene en  una colección de historias inconclusas.

¿Conseguir una primera novela fue una historia épica a tus veintiún años?

El hecho de haber podido publicar una novela a mi edad, realmente es sumamente trascendente en mi historia.  Desde muy pequeño tuve muy en claro que quería ser escritor, y me da mucho gusto haber podido empezar este largo camino.  Yo creo que es importante que un escritor sea observador y analista de sus vivencias, para así poder usarlas dentro de sus historias. De esta forma, el lector se sentirá más atraído, ya que aunque desconozca que es verdad lo que se lee en esas líneas, percibirá esa veracidad y convicción, que hará que no pueda dejar de leer.

En Memorias de un viejo sueño,  el protagonista tiene una obsesión con el final perfecto

Al escribir la novela me di cuenta que el que menos, vive buscando la perfección en algún aspecto de su vida. Principalmente en el amor, creo yo, ya que en ese detalle influyen nuestras ilusiones y fantasías, por ende, anhelamos un desenlace de película. Estoy convencido que para vivir la perfección, hay que entender primero que no existe. Memorias de un viejo sueño plantea esos detalles a través del personaje principal, un joven que no se dará por vencido hasta poner un final perfecto a cada historia inconclusa en su vida. Se ganará un nuevo problema por cada intento. Yo creo que todos en algún momento hemos pensado en retomar aquella historia del pasado ¿Será lo correcto? Esa interrogante es uno de los ingredientes principales de la novela.

Hombres y mujeres le ven el mismo problema y encuentran mundos distintos.

Tengo opiniones de ambos sexos sobre la novela y hasta el momento, diferentes perspectivas. Yo creo que para una mujer, es bastante interesante poder saber un poco más de cómo piensa un chico sobre  el amor, fantasmas del pasado,  la amistad y virginidad, y cómo se hace un mundo en su cabeza cuando tiene que tratar los líos implicados. Y para un hombre, obviamente se identificará de principio a fin con algunas vivencias del protagonista, haciendo que se interese más con la trama.  El personaje puede llegar a ser bastante interesante para ambos sexos, al igual que el desarrollo de la historia. Saber que he escrito algo que tocará a cada persona de forma distinta me hace bastante feliz.

 Quizá escribir sea  más que una fiebre juvenil ¿Cómo el anhelo por crear aparece en tu historia personal?

Escribir para mí es una experiencia sublime. Constantemente estoy pensando en historias y nuevas ideas. Mientas camino, toco guitarra, compongo, escucho música, leo, mi mente se divierte pensando en distintas tramas. Y cuando llega el momento en que me siento en la computadora y empiezo a ordenar todas mis ideas en palabras…es fantástico, único. Desde  pequeño disfrutaba mucho me divertía creando historias y mundos.  Yo creo que desde ese momento comencé a explotar mi imaginación y mi habilidad para la creación.  Después llegó la música en mi vida. Y bueno, cómo escuché una vez, a escribir se aprende en gerundio. Así que poco a poco, me di cuenta que la forma más ordenada y mágica de poder compartir mis historia, sería escribiendo. Poco a poco fui aprendiendo y mejorando.

Llevas un blog a cuatro manos, es decir, escribes historias cortas por turnos con algunos amigos ¿Cómo este ejercicio te ha ayudado a mantener el físico? 

Tener un blog para mí es como salir a correr todos los días, alistándome para el gran campeonato. El cual es, dedicarme a una novela.  Yo creo que gracias a www.nadaencomunmj.blogspot.com, mantengo un buen estado físico como escritor. Es una excelente forma de practicar y de llevar una comunicación más directa con los lectores. Por cada post, recibo comentarios que me ayudan a mejorar. Particularmente, en el blog escribo historias de todo tipo, de distintos géneros, para ir probando, ir viendo en que campo me desenvuelvo mejor. Y gracias a los comentarios y las visitas, me voy dando cuenta qué funciona y que no.

 ¿Bajo qué forma te sientes más cómodo: la amplitud del a novela o la intensidad y concreción de los cuentos o los post?

Creo que soy mejor escribiendo historias largar que cortas. Me considero un buen bloguero, que sé manejar los parámetros de ese mundo y hacer atractiva la lectura y bastante digerible. No le resto la magia a los cuentos o a los escritos breves, ya que considero que son muy interesantes. Pero particularmente, prefiero dedicarme a escribir una novela.

 ¿A qué escritores les prendes velas?

Admiro mucho a Mario Vargas Llosa, creo que todo escritor peruano debe reconocer su gran aporte a la literatura. Por otro lado, disfruté mucho la novela “Los ojos de mi princesa” de Carlos Cuauhtemoc Sanchez. En su género, me parece uno de los mejores. Por otro lado, me saco el sombrero por J. R. R Tolkien. Su imaginación no tiene límites. Y finalmente, el gran Gabriel García Marquez.  Su narrativa es única. Su estilo real fantástico, es una constante fuente de inspiración para mí.



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Javier Wong y el mejor cebiche del mundo

 Javier Wong y el mejor cebiche del mundo

Javier Wong (Fotografías por Ernesto Carozzo)

Grupo Editorial Mesa Redonda (Lima, 2011)

Páginas: 189

ISBN: 978-612-4091-12-4

Precio: 96 soles

(Foto: Ernesto Carozzo)

Siga el enlace para conocer un poco de Javier Wong y que el mismo le diga  qué es el cebiche:

 La cocina inmediata de Javier Wong y qué es el cebiche

Para Javier Wong, la cocina es inmediata y  simple: no hacen falta recetas acrobáticas ni  meticulosas para cocinar. Con práctica en el oficio, uno llega a conocer sus propias medidas y ponerlas en números es innecesario.

La creatividad está en vuelo y aterriza servida, en un plato que siempre resulta nuevo y diferente. Empezó de emergencia y se puso a cuestas el restaurante de la familia, cuando no sabía cocinar ni un huevo. A sus 62 años la fama de sus cuchillos, gusto y estilo a recorrido el mundo.  Sin pensar en retirarse aún, continúa  ofreciendo almuerzos con el mismo entusiasmo y maestría. A veces, por las madrugadas, enciende el fogón en algún súbito espasmo creativo.

El cebiche  reúne al Perú y sus regiones. El norte, centro y sur, en  un cadencioso emblema culinario. Desde la inefable despensa marina hasta los limones de Chulucanas, cebollas y ajos de Arequipa.

Este libro guarda un propósito subliminal, hacer que sutilmente el lector ejercite los cuchillos y el gusto para servir a la familia. Como un homenaje a la trayectoria del mejor cocinero de cebiche, no podría ser de otra forma.

Las páginas rescatan conversaciones  en plena faena culinaria y al final de sesiones  de almuerzo en Santa Catalina, La victoria, donde las mesas siempre se llenan.  La charla cotidiana dispuesta en páginas,  hilvana una vida de entrega, sacrificio y pasiones: orbitan alrededor de su cocina, el gusto por la poesía, conocer más allá del fogón y las artes culinarias,  y por supuesto,  probar de lo que se le ofrezca o encuentre interesante para sus creaciones.   Porque  no habría cocineros sin madres o abuelas, el libro abre el apetito con una justa mención:

“Quien debe llevarse todos los laureles y las palmas

Por elboom actual de la cocina peruana

Es cada una de las madres de familia del país.

Ellas son las artífices de este boom gastronómico,

Son las que nos han educado el paladar

Y han logrado que sea exigente”.   

La obra reúne una serie de testimonios sobre el encuentro con su sazón a partir de algunos de sus más asiduos clientes y amigos; Mariella Balbi, Gastón Acurio, Christian Bravo, Mónica Delta, Antonio Cisneros, entre otros periodistas e intelectuales de nuestro medio.

Mariella Balbi: La cocina de Javier Wong es indudablemente un verdadero y auténtico disfrute. Si hubiera que resumir ese gozo en pocas palabras diríamos: guau, buenísimo.

Gastón Acurio: Javier Wong es la utopía de cualquier cocinero: cocinar por cocinar, porque lo llevas dentro. Poder saltar de la cama a la cocina y esperar a que tus clientes lleguen a comer lo que tú cocines.

Christian Bravo: Javier es un luchador, un apasionado por su patria, un tipo alegre, bromista, divertido. Pero es, por sobre todas las cosas, uno de los mejores cocineros que parió el Perú, y que nos llenará de orgullo siempre, porque su cebiche, como bien dice este libro, ¡es el mejor del mundo!

José Tola: El tiempo, las circunstancias —tú en tus cosas, yo en las mías— y ahora veo que ya eres el más chic de los cebicheros de Lima.

No sé si será el mejor elogio, pero la verdad es que desde que comí el último de tus cebiches, no he vuelto a probar otro en ningún lugar y mira el tiempo que ha pasado.

 Antonio Cisneros: el verdadero poema, era el cebiche de Javier Wong. Aunque no. En realidad, el verdadero poema comenzaba con los cortes fileteados de un inmenso lenguado, casi vivo, agitando su plateada sombra sobre nuestras cabezas fascinadas y humildes, como en todos los templos donde reside un Dios.

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Bien Jugado. Las patadas de una ilusión: Letras y pasión en el fútbol peruano

 Bien Jugado. Las patadas de una ilusión

Jorge Eslava (convocatoria, prólogo y notas)

Santillana, para el sello Aguilar (Lima, 2011)

Páginas: 360

ISBN: 978-997-284-846-9

Precio: 49 soles

Siga el enlace para  revisar las primeras páginas

Bien Jugado.Las patadas de una ilusión (DT. Jorge Eslava)

Fiel a la que considera su genuina vocación -la docencia- Jorge Eslava;  el escritor, portero, fanático del fútbol  y DT de esta selección, culmina con la serie de antologías que le quitaban el sueño, por ahora. Un proyecto que consistía en articular libros que desde la literatura abordasen temas cumbre en el aprendizaje juvenil , como las experiencias en el colegio (La mala nota, Alfaguara 2008), la relaciones entre  padres e hijos (Palo y Astilla, Alfaguara 2009)  y el fútbol visto desde la pasión y las letras:  Bien jugado. Las patadas de una ilusión es, más que un conjunto de textos, un torrente de anécdotas, de toques lujosos, de reflexiones, de testimonios inflamados, de goles, de historias desconsoladas, de confidencias… todo en torno al deporte rey; una selección peruana sólida y cimbreante que complace al aficionado y que ayuda al no iniciado a comprender ese inexplicable amor.

Dejando de lado las tragedias o el efímero recuento periodístico
¿”Bien jugado” tiene un corte épico, de largo aliento y festivo?
 Tal vez lo valioso de este libro es que las tragedias de nuestro fútbol constituyen la materia principal de su tono épico y celebratorio. Y no me refiero sólo a las derrotas y frustraciones, sino a la incapacidad ética de dar vuelta al infortunio y de no contar con figuras de recambio para los gloriosos Chumpis y Cubillas…

¿Puede hablarse de fútbol sin haberla sudado? ¿Cuántos años llevas en la portería?
Puede hablarse, pero sin cabal conocimiento. Lo hacen algunos comentaristas de nuestro medio. El fútbol se lee, se estudia, se reflexiona; pero si además has trajinado como un perro de presa en el campo y te han quebrado una pierna por evitar un gol, tienes mayor autoridad para opinar. Tengo 57 años y sigo cuadrado bajo los tres palos, aporreando mi cuerpo y dando mi último aliento para defender mi valla, porque para mí no existen las pichangas.

Zurcir tantos textos afines y dispersos en un sólo cuerpo debió ser tenaz ¿Qué dificultades, hallazgos y nuevas luces  encontraste al realizar la investigación?
Fue un trabajo esforzado y apasionante. No concibo el fútbol ni la literatura de otro modo. Confío que el libro ofrece una mirada más sagaz y original sobre el deporte; el humor, la hondura, el gusto y los sutiles propósitos morales que alimentan la literatura se filtran en los textos que ofrece el volumen. Creo que sorprenderán muchos de los nombres, desde los clásicos Parra de Riego o Miró hasta nuestros contemporáneos, por el gran conocimiento y fervor que tienen por el fútbol.

¿Es este trabajo es una suerte de deuda saldada con la historia de esa pasión redonda?
Era uno de mis viejos sueños. Hace años propuse a la editorial Santillana hacer tres antologías: sobre la escuela, sobre la relación padres e hijos y sobre fútbol. Aparecieron La mala nota, Palo y astillla y ahora Bien jugado. Así que, de momento, estoy en paz.

También el fútbol escrito es reconocido por su lírica ¿Tienes en mente incluir quizá poesía y canción en futuros volúmenes?
La versión primera de este libro es monumental. Contiene capítulos de novelas, escenas de teatro, poemas y canciones. En el prólogo hago esas anotaciones y menciono nombres, tal vez alguien se embarque a capitalizarlo. O acaso Santillana se anime por un segundo tiempo.

Hace años en España se publicó Épica y lírica del fútbol, que compiló Julián García Candau. Es un buen ejemplo de la cantidad de material que existe en la literatura occidental. El libro lo tengo, junto con muchos más que ocupan un lugar de privilegio en mi biblioteca.

Tus antologías tienen una misión de fondo ¿Cómo la literatura salva la memoria del fútbol nacional y le añade un nuevo flanco de aprendizaje?
Quiero creer que mis libros, en general, tienen una inocultable visión del mundo.

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La descarnación del verbo

La descarnación del verbo

José Donayre Hoefken

Ediciones Altazor (Lima, 2011)

Páginas: 172

ISBN: 978-6124-053-80-1

Precio: 30 soles

José Donayre Hoefken

Sigue el enlace para leer un fragmento de la novela: http://www.box.net/embed/jqxxr1bproeslq3.swf

 

El escritor José Donayre Hoefken nos ofrece una tercera entrega,  La descarnación del verbo.  Su más reciente novela nació de un embargo literario por deudas financieras y  viró en acrobacias experimentales hasta hacerse  finalista en el concurso de novela breve que organiza la Cámara Peruana del Libro. Su publicación por Ediciones Altazor, es el sello que  él considera le hacía falta para cerrar un episodio que empezó hace once años, con La fabulosa máquina del sueño y prosiguió con La trama de las Moiras.




Coméntanos un poco sobre Pedro  y el proceso creativo en La descarnación del verbo, novela que cierra una trilogía.

 Mi error inicial fue intentar reconstruirlo tal cual era, pero eso me llevó a muchos entrampamientos. Empecé a perfilar acertadamente al personaje cuando tuve claro que no tenía ninguna obligación de proyectarlo como un ser salido de mis recuerdos o registros sino como a un sujeto surgido espontáneamente desde mi imaginación. A partir de este ejercicio me resultó más sencillo enfrentar mi materia narrativa, y enfrentar al Pedro de la realidad que venía a tocar una vez más mis puertas. Pero yo estaba prevenido y aproveché cada oportunidad hasta cobrar el último céntimo de la deuda, empezando por cada letra del título de la novela.

¿Optaste por la metaliteratura y una fauna simbólica bastante rica para hilvanar todas las partes de La descarnación del verbo?

En realidad no opté por la metaliteratura ni la metaficción. Se trata más bien de una exigencia propia de la historia, del guion original, desde el momento en que me veo obligado a embargar los fragmentos literarios de Pedro. Fue oír una voz y seguir ese hilo para escapar del laberinto de la ficción. La descarnación del verbo ha pasado por muchas versiones, pero la última, la epistolar, si bien se aleja considerablemente de los sucesos reales, es la que mejor refleja los sustratos de la historia «verdadera» en el ámbito simbólico. Por otra parte, lo autorreferencial es muy relevante para no perder de vista el tema del libro, es decir, una novela que atenta continuamente contra los principios estéticos de ella misma.

Una novela sobre otra novela…

De alguna manera eso es lo que ocurre. En un proceso inverso a la transustanciación, en la novela sucede una separación profana de los elementos. Pero la magia de la creación perdura como sombra y maldición, en una suerte de replanteamiento dialéctico que busca una solución mayor y contundente de la forma superior. Por eso la novela de Pedro acaba en el tercer capítulo, y luego hay un cuarto capítulo independiente, donde la descarnación cobra un énfasis narrativo sobre lo temático, a partir de un Pedro transfigurado. La conciencia de los protagonistas ante la creación literaria, no obstante la carencia de un conflicto narrativo y de otros ingredientes necesarios para la construcción de una novela académicamente correcta o convencional, lleva a buscar salidas, aunque todo ocurra en un callejón sin salida. El truco está en que la descarnación es una metáfora, pero lo más importante es que se erige como un concepto que muta, se redefine y transforma todo lo que entra en contacto con él.

Sobre la escritura y Pedro, el escritor que le teme a escribir, ¿crees que investigar o regodearse en detalles puede volverse una obsesión, una excusa para la parálisis creativa?

Sin ninguna duda. La investigación debe ser una tarea secundaria. Lo realmente importante es escribir y reescribir sobre lo que uno inventa, y para eso debe bastar con lo que uno sabe, recuerda o intuye. Es el peso de la imaginación sobre la información. La investigación tiene que ser mínima en proporción a la fabulación, incluso en las novelas históricas, de lo contrario estamos en otros terrenos. Para el ensayo, por ejemplo, la investigación es sustancial; para una novela se reduce a una cuestión adjetiva y, muchas veces, prescindible. En definitiva, cuando la idea narrativa no está suficientemente desarrollada, la excusa es destinar todos los esfuerzos a la investigación.

Los creadores discuten, los protagonistas toman la palabra y se amotinan o quedan en ridículo. ¿Esta novela tiene rasgos esquizoides, paranoides, bipolares?

Sin duda que sí, además de rasgos neuróticos, histéricos e hipocondríacos.

La cuarta parte es  el ensayo final de la novela de la que se habla durante las partes anteriores. Resulta un ensayo multiforme, en clave de absurdos, sátiras, fragmentaciones y simbolismos. ¿Has enterrado a los héroes, antihéroes, trama y clásicos nudos?

He intentado ser un sepulturero y hacer tabla rasa, pero eso es imposible. La novela es un género invencible e imbatible. El asunto estriba en intentar el derribo de una larga tradición novelística. A lo largo de mis tres primeros capítulos especulo sobre la novela y su suerte, origen y destino, sus limitaciones, proyecciones y alcances. Rindo homenajes y balbuceo imprecaciones. Y más que hallar respuestas, despliego una batería de dudas en torno a las posibilidades narrativas del gran género para vislumbrar su supervivencia o anunciar su muerte. Mi texto mismo, mi novela —o antinovela—, es metáfora de una agonía descarnada que se asfixia en sí misma hasta el último momento, hasta la última línea del tercer capítulo. Luego sobreviene una luz de esperanza, que denomino ensayo de novela, en un doble juego, como experimento y reflexión, desde el cual intento reanudar la tradición novelística pero como un maravilloso ejercicio creativo. Sin embargo, la historia no es sencilla, pues el narrador debe sobrevivir a un mundo horizontalmente fragmentado y verticalmente escindido.

Los personajes femeninos son un lujo y traen una sorpresa. Coméntanos un poco sobre Giganta, República y las Marías.

En los tres primeros capítulos las mujeres son casi un telón de fondo. Consciente de esto, en el cuarto lo compenso dándoles protagonismo y un conjunto bastante disparatado de características. Giganta es una enana. República es una mujer doblemente pública que vive cerca del país de la novela. Las tres Marías son la materialización de la famosa constelación, pero también son versiones transfiguradas de mujeres, como República y Giganta, que aparecieron y desaparecieron. Aparte del simbolismo implícito, con ellas consigo también cierta cuota de humor, algo casi inexistente en mi narrativa. Pero si uno se fija bien, son reflejos sólidos y un tanto caricaturescos de las tres mujeres que menciono en el entorno de Pedro, particularmente Rocío, la mujer fatal que arruinó emocionalmente a este personaje. Y estas mujeres son la misma mujer que nos crea y destruye cíclicamente como lo explican muchos mitos en diferentes puntos del mundo.

¿Cómo has imaginado la siguiente novela? ¿En qué proyectos literarios tienes la apuesta?

Mi próximo proyecto novelístico se titula «República de ociosos». Ya lo tengo bastante avanzado, pero eso no significa absolutamente nada. Es un registro totalmente diferente a casi todo lo que he escrito, aunque sigue el espíritu de “Ensayo de novela”. Me interesa dejar el tono grave y pomposo de mis tres novelas publicadas, y hurgar más bien en el humor, pero en el que te revela lo sutil y te arranca solo una sonrisa. Tengo también otros proyectos que arrastro hace muchos años. Se trata de varios libros de poesía que estoy reuniendo en un solo volumen, bajo un título general: «Poética de las personalidades múltiples».

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