Archivo mensual: abril 2011

Los ermitaños

Los ermitaños

Antonio Gálvez Ronceros

Editorial Peisa (Lima, 2010)

ISBN: 978-997-2404-60-9

Páginas: 80

Precio de venta: 18 soles


Antonio Gálvez Ronceros (1932) ha conseguido con Los ermitaños y Monólogo desde las tinieblas retratar el universo afro peruano. Con sus siguientes obras, Historia para reunir hombres y Cuadernos de agravios y lamentaciones se produjo un cambio, ahora las historias se hallaban en la ciudad y el lenguaje empleado era otro.

Ha ganado en 1974 el premio José María Arguedas, entre otras distinciones. Hace algunos meses, la editorial Peisa publicó una reedición de Los ermitaños. El autor nos dejó compartir un tiempo en su hogar, hablándonos de sus épocas de infancia, de su amor por las artes plásticas y la literatura.

Los ermitaños reúne siete relatos en los que Antonio Gálvez Ronceros plasma, con gran maestría, el mundo de los campesinos mestizos de la costa peruana.

La simplicidad y el humor característicos de sus personajes, así como la musicalidad de su particular forma de hablar, dan vida a este universo rural que la mirada penetrante del autor transforma en un escenario en el que se revive la gran tragicomedia de la condición humana.

Desde su aparición en 1962, los relatos de Los ermitaños situaron a Gálvez Ronceros como uno de los más grandes valores de la generación del 50. La presente edición incluye una serie de dibujos elaborados por el autor.

«Gálvez Ronceros no sólo es un buen narrador de historias cortas, sino que, después de Ribeyro, es el más notable cuentista de la Generación del 50.»

Miguel Gutiérrez


Deja un comentario

Archivado bajo Narrativa corta

Pa’ bravo yo: historias de la salsa en el Perú

Pa bravo yo: Historias de la salsa en el Perú

Eloy Jáuregui

Grupo Editorial Mesa Redonda (Lima, 2011)

ISBN: 978-612-4091-05-6

Páginas: 182

Precio de venta: 29 soles

El periodista Eloy Jáuregui nos entrega la primera parte de su trilogía de crónicas musicales. En Pa bravo yo: Historias de la salsa en el Perú, Jáuregui se adentra en los recuerdos de la buena salsa, pasando por los mayores referentes: Lavoe, Colón, Blades, entre otros.

Actualmente, ya tiene lista la segunda parte de su trilogía y, según nos comenta, hablará sobre la música criolla.


Pueden leer un adelanto del libro, a través del siguiente enlace:

Pa’ brayo yo – Eloy Jáuregui

Pa bravo Eloy

por Alberto Schroth Prilika

La historia de la salsa en el Perú puede también leerse como el regreso de la democracia, refiere Eloy Jáuregui. En pleno gobierno militar, era el escape creativo y de fiesta de las clases populares. Jáuregui recrea el recorrido ya conocido para algunos, de los grandes exponentes del género como lo son Pérez Prado, La Sonora Matancera y Fania y cose desde esos ejes, una crónica extensa, nutrida de vivencias y referentes de cuanto asidero tuvieron y cómo se gestó una cultura de música tropical, en pleno apogeo del rigor castrense de los setentas.

Esa es la lectura de un periodista despierto que se ha propuesto escribir libros sobre la cultura popular: es fanático de observar cómo la gente se mueve en su fauna y además, le apasiona la música. Cree que es fundamental que la industria musical y los escritores se den la mano, hay una gran historia que necesita rescatarse.

Para hablar de la salsa fuera de la impostura intelectual, las teorías sociológicas y musicológicas están de lado. Eloy ha cultivado lo que él llama la metafísica de la pelvis, desde los salsódromos. Recurre a su historia personal y los sucesos que marcaron una época en el género, que muchas ocasiones coinciden pues estuvo ahí, haciendo artículos para medios locales y bailando. Acumuló tanta anécdota como encuentros con los protagonistas de la sala tropical que empezaba a hacerse en el Perú.

Para el cronista, hacer la crónica de cómo nació la salsa en éste lado del mundo fue como rendirle un tributo a sus cantantes favoritos pero también rescatar las historias de todos los días, balancearse desde lo cotidiano hasta lo épico y sensual de un extraordinario concierto de Héctor Lavoe.


1 comentario

Archivado bajo Crónica, Ensayo

El Führer de niebla

El Führer de niebla

Luis Freire

Editorial Peisa (Lima, 2010)

ISBN: 978-997-2404-53-5

Páginas: 224

Precio de venta: 39 soles

Luis Freire (Lima, 1945) cuenta, en la actualidad, con varios premios literarios en su haber. En 1999 ganó El cuento de las dos mil palabras con Se comienza con la mantequilla, en 2005 el Premio de Novela Corta del BCR con El sol salía en un Chevrolet amarillo. Se convirtió en el ganador del primer Premio de Novela diario El Comercio con El perro sulfúrico, la cual, según afirma Alonso Cueto, es una de sus mejores obras.

Tiene inéditas dos novelas, El simio mefistofélico y Asalto a Jehová y, según asegura, no para de escribir.

En 2008 ganó el premio nacional de novela Federico Villareal gracias a El Führer de niebla, un libro plagado de hechos desopilantes, sazonados en su ya conocido humor. El autor, conversó con Librería Perú.

Pueden descargar un adelanto de la novela, a través del siguiente enlace:

El Führer de niebla – Luis Freire

Entre la verdad y la ficción está el mito urbano de fanáticos nazi entre los emigrantes europeos llegados a Chaclacayo. ¿Cómo surge la idea de llevar este mito a la literatura?

LF: Surge de dos vertientes, de una noticia humorística publicada en Monos y Monadas a fines de los setentas sobre el plan de Hitler de invadir el Cielo con almas de soldados alemanes y un capítulo de mi novela corta El sol salía en un Chevrolet amarillo (Premio BCR 2005) que trataba sobre los europeos afincados en Chaclacayo desde los años cincuenta. Al juntar ambas piezas, se me ocurrió desarrollar la idea de un par de nazis que convocan al Führer en sesiones de espiritismo, de hecho, el final de la novela nace precisamente de esa noticia humorística.

El Chaclacayo de los 70‘s fue un escenario bastante particular. ¿Cómo ha contribuido a alimentar tus ficciones?

LF: Yo viví en Chaclacayo entre 1958 y 1973, conocí allí a mis primeros amores y sufrí mis primeros desengaños, estudié la secundaria, tomé conciencia de mi vocación literaria, escribí mis primeros poemas, publiqué mi primer libro en La Rama Florida, de Javier Sologuren; fue el barrio que alimentó mi adolescencia y mi primera juventud. Como escenario, estaba habitado principalmente por pequeña, mediana y algo de alta burguesía, era un lugar de moda y por razones que ignoro, había sido escogido por varios europeos, algunos de los cuales despertaban sospechas. Era una urbanización con atmósfera particular, un poco idílica, como la de un pueblo pequeño, más alejada de Lima de lo que está hoy día y distinta del ambiente limeño.

Desdoblar el mito urbano del nazismo en Chaclacayo necesitó de seguro una gran investigación. ¿Cómo sobrellevaste la enredada investigación y qué dificultades tuviste?

LF: No investigué demasiado, no hay aquí material suficiente en castellano sobre el nazismo y la Alemania nazi o al menos no lo conocí. Sobre el fascismo en el Perú solo encontré un libro. Lo que leí lo leí para escribir lo referente a los últimos días de Hitler en Berlín, el viaje en submarino desde Kiel hasta Mar del Plata y la estadía de los dos nazis en Buenos Aires. Para Chaclacayo me nutrí nada más que de mi memoria y mi imaginación, además, como voy a cada rato, pude refrescar mis recuerdos.

¿El humor que propones, podría describirse como comedia del absurdo?

LF: No es comedia sino humor, algo muy distinto, una y otro son dos facetas de un mismo espíritu, pero no se deben comparar, el humor es un producto más sutil, subversivo e inteligente que la comedia. Si mi humor es absurdo, no sabría decirlo, yo lo llamaría más bien humor fantástico. En todo caso, lo que busca el humor absurdo es desmontar la lógica dominante para descubrir sus debilidades y lo falso de su aparente racionalidad. En eso, sí estoy de acuerdo, no me gusta la sociedad en que vivo y trato de desmontar sus valores y sus instituciones. El Führer (Jefe, en alemán) de niebla, pretende dar a entender a qué extremos puede llevarnos la alienación ideológica, cuyas atrocidades ya hemos sufrido con Sendero.

El humor es quizá la mejor manera de aprender. Tu literatura ha estado muy ligada al viaje y a la crónica. ¿Devolvernos el pasado con un rostro caricaturesco es acaso una estrategia para no dejar que la historia se nos pierda y aprender de ella, finalmente?

LF: El humor puede enseñarnos algo, pero no es un sistema pedagógico, en cuanto el afán didáctico mete su cuchara, el humor se va de la cuchara. Yo no he escrito literatura de viajes, he viajado muy poco y por poco tiempo. Nunca he vivido en el extranjero. En cuanto a la crónica, si, he escrito mucha crónica cultural y periodística con humor, pero su carácter ha tendido siempre hacia la ficción. No puedo describir la realidad como la veo, tengo que alterarla, ficcionarla. De hecho, me sacaron de mi primer puesto de redactor de Locales en La Prensa porque me olvidaba de los nombres de los entrevistados. No me interesaban. Digamos que he devuelto algo del pasado, pero ligado a mi pasado. Nunca he iniciado ni terminado una novela pensando en una estrategia pedagógica, lo que me interesa es llevar adelante una historia por la historia misma, lo que esa historia contenga como ideas o estrategias ideológicas es algo implícito que no está en mi conciencia, si lo veo, lo veo después.

¿Qué escritores te influyen al momento de escribir, particularmente al momento de escribir una comedia?

LF: Yo no escribo comedias, eso es teatro o guión. No confundamos humor con comicidad, esta es evidente y aquel un sentimiento que se vale de la inteligencia, la imaginación y, en mi caso, del lenguaje, para crear mundos alternativos que tienen valor por sí mismos como objetos literarios y de paso, pueden o no, expresar mis propios sentimientos e ideas sobre la realidad que me ha tocado. No sabría decir qué escritores me han influido porque yo no escribo humor a priori, sucede que las cosas que se me ocurren devienen en humorísticas por su naturaleza diríamos, alucinada, ruptural, grotesca, en fin, no sé qué adjetivo ponerles. Admiro a Salman Rushdie, entre otros, porque es divertido y mágico.

Deja un comentario

Archivado bajo Novela