Archivo mensual: marzo 2011

Todos los trágicos desiertos

Todos los trágicos desiertos

Miguel Ildefonso

Colección Underwood (Lima, 2009)

Páginas: 37

Precio de venta: distribución gratuita

La leyenda urbana de Lima se traslada al desierto. Miguel Ildefonso, encontró un nuevo escenario de tragedias o de amor en  El Paso, la ciudad justo en la frontera entre  México y Estados Unidos, la línea que divide la  realidad y el deseo de una tierra mejor, y hace posible un coyote western.

Puedes descargar el poemario en versión digital a través del siguiente enlace (cedido por el autor): Todos los trágicos desiertos – Miguel Ildefonso

¿Puedes detallarnos un poco más sobre la estructura y motivos  de Todos los trágicos desiertos? El poemario tiene la particularidad de leerse como una historia urbana del viejo oeste, entre México, Estados unidos y Perú.

MI: Cada libro tiene una estructura como de novela,  visualizo una historia central; aun cuando lo haya dividido en secciones y ensaye distintas formas estéticas dentro de ellas. A veces la unidad de un libro la da el sujeto poético y sus exploraciones por las distintas realidades  como en Dantes, otras veces es el espacio imaginario como en Heautontimoroumenos; los referentes culturales, en Las Ciudades Fantasmas; o el propio lenguaje (M.D.I.H.). Me interesa explorar todas las posibilidades poéticas que me permitan profundizar el tema. Y el tema surge de una experiencia real, biográfica. Para escribir este libro tuve que conocer bien lo que puede significar el desierto para los distintos seres que transitan por los poemas. Tenía que saber hacia adónde quieren ir, o adónde van, que son cosas distintas, cuando atraviesan el desierto. Y me di cuenta que ese tránsito es un viaje al revés; es decir, la “fuga” de Billy The Kid es la búsqueda de una suerte de redención, o expiación, liberarse de la condena de vivir cada día bajo el peso de la muerte, la utopía, incluso del amor. Es un desierto que no da ilusión sino realidad. Es el regreso (o una invasión) a la Realidad.

Balanceándose sin quebrarse entre la prosa, el verso y los juegos de palabras, pueden notarse varios ejes narrativos que arman un discurso real y alucinatorio ¿Esta es  la fórmula que encontraste para presentar una historia compleja hecha poema, con tintes sociológicos y documentales?

MI: Un poema tiene que tener más de una lectura, ese ha sido mi reto siempre, es la forma en que leo la realidad. La realidad no es un desierto plano. La realidad no es lo que ves cuando despiertas del sueño. La realidad son momentos; así como la felicidad o el éxtasis o la tristeza. Pero tampoco no son necesariamente esos espacios de gran intensidad o épicos. Puede haber una realidad inmóvil. Lo que hace que algo sea real es la escritura, escritura hecha de cualquier tipo de material o signos. La realidad son esos fragmentos encontrados que uno va articulando en el poema con el lenguaje que pugna entre los significados, la música y el silencio. Lo que hice en el libro es dar cuenta de todo este recorrido por los distintos desiertos apocalípticos, a lo Tarantino o Rodríguez, a lo Castañeda o Kerouac, y a través de símbolos que aun no pierden forma con la erosión de lo posmoderno.

Haces del espacio físico, el desierto por ejemplo,  un personaje y una metáfora ¿Es para ti una preocupación casi fetichista, el abordar de forma minuciosa y muy cuidada el espacio en el que está inmerso el poemario?

MI: Es física cuántica. Es por lo que dije anteriormente. Las palabras no son solo figuras o trazos rectos y curvos que se hacen con lapicero o en computadora, que se ordenan para trasmitir algún sentido, o para anular el sentido, o para transmitir solo un sentimiento. La poesía va contra la vanidad de las palabras que creen sostener alguna idea o belleza. La poesía va, de taquito, contra el lector. Y para demostrarlo algunas veces lo poemas son cortos como un duelo, y otras veces largos como esas batallas donde casi nunca mueren los caballos. Siempre en los cowboys verás al final al caballo del indio muerto o del vaquero muerto, caminando solo, sin saber adónde ir luego: ese es el poema.

¿Hay aquí un entusiasmo mayor  por decir que la poesía está en cosas cotidianas, en la tragedia o gracia de todos los días, de todos los desiertos, además de hacer una crítica asolapada a la inútil intelectualidad?

MI: Hay épica en esa travesía del migrante que logra cruzar la frontera entre el llamado Tercer Mundo y el Primer Mundo, y hay épica en viajar en combi en Lima. Ambos son negocios y recursos de la supervivencia. La poesía, si bien escapa de esas grandes movilizaciones y se centra en la crítica desde un sujeto (en este caso es un flâneur que se mimetiza en personajes), necesita de esos trágicos temas colectivos para readecuar el lenguaje y así instalar un verdadero entusiasmo, como dices, con el cual logre un efecto en el hipócrita lector. Si la tierra cambia unos centímetros de su eje en su viaje por el cosmos, algo también debería cambiar en el  desesperado eje de la mente de esos otros “viajeros” (de primera clase) que conducen o dirigen el mundo.

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Del otro lado de los Andes

Del otro lado de los Andes

Daniel Salleron

Grupo Editorial Mesa Redonda (Lima, 2010)

ISBN: 978-612-4091-04-9

Páginas: 156

Precio de venta: 32 soles

Daniel Salleron (París, 1933) es, a todas luces, un verdadero aventurero. Su instinto lo llevó a abandonar Francia en 1954, para desenvolverse en distintos trabajos, desde profesor de francés, introductor y plantador de pimienta en Tingo María. Según admite, casi se vuelve peruano, pero el gobierno militar de Velasco Alvarado lo obligó a regresar a su país. En Del otro lado de los Andes, continúa revelándonos los avatares de sus viajes.

Puedes descargar un adelanto de su novela a través del siguiente enlace: Del otro lado de los Andes – Daniel Salleron

Cuéntenos sobre su llegada al Perú. ¿Qué fue lo que le atrajo de él en un inicio?

DS: Llegando de un país donde los códigos sociales son tan rígidos, me impresionó la simplicidad de los contactos humanos al llegar a Lima. Me atraía un país de antiguas culturas y civilizaciones. Encontré gente amable y fina. Cuzco, representación y celebración de las bodas del antiguo Perú con España, simboliza lo que más me cautivó.

El sabor de la pimienta, habla sobre una primera experiencia en el Perú, ¿qué pueden esperar los lectores en Del otro lado de los Andes?

DS: Recordar o, para los más jóvenes, descubrir el Perú de los años 60 con su alegría, sus avances espectaculares, sus golpes militares, todo eso visto por un francés casi peruano. Tratar de entender cómo los maoístas de Sendero Luminoso trataron de imponerse.

Usted vivió en Lima durante una de sus épocas más hermosas, ¿qué recuerdos guarda de la ciudad en aquel entonces?

DS: Un centro armonioso con muchos balcones, la avenida Abancay en libre circulación. Se caminaba sin tropiezos del Parlamento al Parque Universitario, donde unos libroviejeros proponían sus tesoros. San Marcos recién pintada, limpia, bonita. Al principio del Jirón de la Unión, una acogedora librería antigua (creo que se llamaba Mejía Vaca, en la plaza San Martín, a un costado, la librería francesa de una señora Velarde, al otro costado, un bar, el Negro Negro, donde se encontraban a veces Sérvulo Gutiérrez, otras veces Szyszlo y otros pintores. Un pisco sour en el Bolívar a 7 soles (de los antiguos soles, cuando el dólar estaba a 26 soles y pico) daba derecho a una siesta en los mullidos sillones del salón de lectura. La piscina abierta del Country Club. El Olivar de San Isidro con los patos de la lagunita. Cuando un malvado prendía fuego a un viejo olivo acudían rápido los bomberos. En el Olivar, un loquito, Relámpago, declaraba a la población: «Aquí radio Relámpago de San Isidro» y enseguida cantaba los hechos preclaros de las señoras encopetadas del barrio. Un día pierdo mi perro doberman. Lo busco por el Olivar. Lo encuentro con Relámpago, que lo tiene amarrado con un alambre. Relámpago me lo devuelve sin problemas y, cuando me voy, me reclama: «Señor, ¿me devuelve mi televisión?». Así llamaba a su alambre que le devuelvo sin discutir.

En Del otro lado de los Andes se relatan varios hechos, entre ellos, el gobierno de Velasco Alvarado, ¿cómo vivió usted aquellos años?

DS: La salida del Paraíso. El fin de la libertad. El ejército tiene como finalidad proteger el país de toda amenaza proviniendo del exterior. El gobierno de Velazco suprime la prensa libre, el derecho de ir y venir. Decide lo que es bueno para el país. Las armas del ejército no están dirigidas contra los enemigos, sino contra los ciudadanos. De chico viví en Francia la ocupación alemana y, de repente, me siento en el Perú a merced de un ejército de ocupación, el ejército peruano. Se vuelve insoportable. En el Perú profesionalmente ya no tengo nada que hacer. Vengo a dormir los fines de semana mientras  trato de empujar proyectos en los otros países de Latinoamérica.

En el libro hay un capítulo en donde se hace referencia a Sendero Luminoso…

DS: Movimiento de intelectuales descarriados. El intelectual busca la verdad. Esos intelectuales buscan el poder. Como los militares antes de ellos, saben lo que es bueno para la gente, tienen el mismo desprecio para lo que puede opinar la gente, solo que ellos matan. La sangre puede correr mientras avanza el movimiento. Los militares no mataban. Solo desterraban lo que es una muerte más dulce. Como los khmer rojos son hijos de los intelectuales descarriados del Barrio Latino parisinos que se jactaban preferir equivocarse con Sartre a tener razón con Aron. Un intelectual que prefiere equivocarse a estar en lo cierto es lo que llamo intelectual descarriado.

¿A qué se dedica actualmente? ¿Habrá un próximo libro en camino?

DS: Mantengo una corriente de negocios con el Perú. Sigo importando o distribuyendo carmín de cochinilla. Me meto al mar todos los días, sea invierno o verano a las 11:15 am. Cuido mi jardín. Recibo a mis nietos en época de vacaciones escolares. Estoy tratando de escribir un tercer libro. No me sale. Sigo tratando.

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Otros lugares de interés

Otros lugares de interés

Enrique Planas

Editorial Alfaguara (Lima, 2010)

ISBN: 978-612-4039-60-7

Páginas: 200

Precio de venta: 39 soles

Enrique Planas (Lima, 1970) se desempeña en la actualidad como redactor de temas culturales en El Comercio. Ha trabajado como editor en Caretas y en el desaparecido diario El Sol. Además, cuenta con una sólida carrera como narrador. En 2010, su cuarta novela, Otros lugares de interés, fue publicada por la prestigiosa editorial Alfaguara. A continuación, Enrique responde algunas preguntas para Librería Perú.

En tus anteriores novelas también han estado presentes las complejidades del universo femenino, ¿de dónde crees que parte esta característica?

EP: No sabría decirlo. Supongo que haber nacido en una casa llena de mujeres influye. Escribo una historia y las mujeres terminan siempre apropiándose de ella.

Además de la presencia de personajes femeninos, ¿qué otras características en común reúne tu obra?

EP: Mi nombre en la portada. Si hay algo más, no soy quien deba explicarlo.

El libro se muestra, inicialmente, como una novela de viajes, pero luego se convierte en la búsqueda de identidad de la protagonista. ¿Aquella búsqueda fue premeditada o surgió en el proceso de escritura?

EP: Muy premeditado. Quería que lo que comienza como una segunda luna de miel se convierta, para la protagonista, en una experiencia como la que sufre Alicia cuando cae en el agujero persiguiendo al conejo.

¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

EP: Preparo una exposición de artes visuales en homenaje a Oswaldo Reynoso, a propósito de los 50 años de Los inocentes y  los 80 años del maestro. Los artistas convocados son de primera. Se inaugura el 1 de abril en el Centro Cultural de España.

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Paisaje habitado

Paisaje habitado

Oscar Pita Grandi

Editorial Estruendomudo (Lima, 2010)

ISBN: 978-612-4587-60-3

Páginas: 381

Precio de venta: 39 soles

Auspicioso debut literario de Oscar Pita Grandi. Con Paisaje habitado, Pita ha creado una comunidad de italianos ubicada en las afueras de Lima.

¿Cuánto tiempo requirió la concepción de Paisaje habitado?

OP: Poco más de tres años. El hecho de no ser una única historia ni tampoco de recorrido lineal, lo hacía más complicado para mí. La dificultad estaba en ponerle orden a esa confusión justamente cuando la confusión empezaba a enamorarme. Eso era en parte el atractivo. La escribí y la olvidé por un año para luego corregirla unos meses con menos arrepentimiento.

¿Cuáles crees que son las características más resaltantes de Ausonia como comunidad?

OP: Toda sociedad es el reflejo de sus habitantes, y Ausonia no es diferente en este sentido. En ella reside el espíritu melancólico de quien deja el país natal, los amigos, el amor pero también el ímpetu y el carácter de quien tiene que abrirse paso en un país ajeno. También está lo oriundo, la mezcla, la contraposición de costumbres. No hay mejor manera de festejar lo suyo que casi traerlo tal cual donde uno vive. Ausonia intenta satisfacer esa fantasía en los inmigrantes: es una urbanización que parece remedar la arquitectura de Nápoles, o mejor dicho, de una Nápoles perdida en la memoria de los habitantes de Ausonia y claro, Ausonia no existe pero es ruinosa y exquisita a su manera.

¿Quiénes son tus referentes literarios?

OP: Son varios. Incluso algunos que no he leído aún. Uno empieza a contagiarse de escritores que no ha leído directamente por medio de aquellos otros a quien uno sigue con vocación. Me gusta mucho la literatura en lengua alemana. Casi todo lo que leí en los noventas vino del Goethe-Institute. Esa biblioteca me cambió la vida. Descubrí a Robert Walser y lo idolatré desde la primera página. También me gusta mucho la literatura centroeuropea, del este y los países nórdicos: los húngaros, checos, noruegos… son tantos y tan buenos. Y claro, ese genio llamado Gombrowicz está en mi altar junto a Thomas Mann… Aunque el que me hizo escribir narrativa (no justamente esta novela) fue Cortazar con Bestiario.

¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

OP: Si te refieres a literatura, en verano sólo tomo apuntes. En otoño pienso sentarme a revisar notas del verano pasado… ya sabes, sólo por las noches. Tengo algunas páginas que me han gustado. Una novela que tengo la intensión de que sea breve, la historia de un grupo de personas que comparten, entre otros rasgos, un incidente catastrófico: el haber nacido el día de un sismo que casi trae a bajo media ciudad. Sé que hay algo ahí.

El autor nos cedió un fragmento de su obra. Pueden descargarla a través del siguiente link:

Paisaje habitado – Oscar Pita Grandi

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