Puede hacer ruido pero no demasiado. Los libros están medio sedados con la música clásica de los parlantes. Podrían inquietarse en esta librería que luce como la biblioteca de los monjes obsesivos. En El Virrey, usualmente lo hacen y para Chachi Sanseviero es el atractivo principal: salen con alguien y se quedan fuera de su sitio, hasta figurar como desaparecidos por un momento y es ahí cuando regresan. Librería Perú sobrevoló los estantes y las secciones de la mano de la orgullosa dueña.
Hace unos días fue inaugurado el nuevo local, que para muchos significa una sigma en la tradición. Frente al holocausto de las tiendas de libros a nivel planetario, es mejor pensar que ella sigue andando para El Virrey, porque las casas las crean quienes las habitan y los libros tienen todo el derecho de mudarse y empezar una nueva tradición en donde les plazca y les sea rentable.
Adaptaron a su antojo una casona. Allanaron la cocina y la sala para incluir más estantes, mesas de lectura, disponer los mismos muebles que han sostenido las clásicas secciones de humanidades, literatura universal, latinoamericana, investigación sobre religiones, esoterismo, novedades, paternidad y niños. Los gatos hicieron suyo el espacio, como suelen hacerlo.
En la casa, un pabellón está dedicado a la profundidad de las ciencias sociales. El espacio para los filósofos descansa debajo de una surtida sección de cómics, que es antecedida por una tarima y la fauna de libros dedicados las religiones. El resto del paisajismo en los estantes surte de literatura, novedades y revistas especializadas. El corazón de la librería es una bóveda de dos pisos reservada para autores peruanos y a la mitad del recinto, porque según Chachi el Perú es un país de poetas, un apartado para su oficio. Los libros de arte tienen un apartado especial también. Justo al lado del ingreso, un ingenioso arco los separa del café, los helados y los sofisticados volúmenes sobre gastronomía y turismo.


SOLO HERMOSO
Veo tantos libros en los estantes
Colocados todos, con mucho amor
Leerlos quisiera, con gran esplendor
Saber, los paisajes interesantes
Las historias, quizás aún intrigantes
Que se guardan con todo ese rigor
Saber de la vida del escritor
Los hizo, con pasiones fulgurantes
Pero, dentro de todo ese complejo
Que me llena de mucha algarabía
Y aun me llena de loca pasión
Solo los miro y me quedo perplejo
De no tenerlos como yo quería
Porque no se… su nueva dirección
Sotocriado@gmail.com
Héctor A. Soto Criado
Gracias Héctor por compatir tu pasión por los libros.
El Virrey se nos mudó hace ya unos meses.
Aquella librería-templo domó una vieja casa en la Calle Bolognesi 510, Miraflores.
Justo en el óvalo homónimo,
a pocas cuadras del cruce con la Avenida Pardo.
gracias alli estaré.
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