Ecos del FIP Lima 2012: Antologías de la revista Fórnix.

Del primer Festival Internacional de Poesía en Lima, nos queda más que el recuerdo  de una intensa  oleada de recitales (150) y buena poesía; aún más que una  épica inauguración con más de 3500 personas vibrando.

Porque lo escrito es lo que permanece, no solo en el terreno digital sino en calidad de libro, la Asociación Fórnix ha editado  dos sustanciosas antologías dedicadas a recoger la esencia de cada poeta invitado (82) y una muestra especial para el país homenajeado en el FIP Lima 2012, Argentina.  Puede revisarlas y descargarlas  desde aquí, al final de esta nota.

Renato Sandoval  dirige la Asocación Fórnix. Es poeta, editor y gestor cultural, pero su gran misión parece ser la de materializar -junto con su equipo-,  titánicas fantasías en eventos exitosos.  

Librería Perú  conversó con él, a propósito del festival y qué otras posibles utopías materializará luego del 2012.

1. Con eventos como este, queda demostrado que el poeta no está del todo solo…

La poesía también es un fenómeno social, trasciende la individualidad o las individualidades. El artista habla para sí mismo pero con una resonancia para los demás, no necesariamente está auto condenado al solipsismo.

2. Entonces la poesía hace más que mirarse el ombligo 

La poesía es también un fenómeno en el ámbito político, impacta desde otras perspectivas y ángulos; no mensurables desde una perspectiva cuantitativa porque no estás regalando casas, tierras, panetones a cambio de un voto. Estás sí compartiendo poesía; qué es lo que piensas y que puede coincidir o no con lo que ellos opinan.  La asociación Fórnix estaba cansada de tanto mensaje banal y que la escena esté dirigida a un público con buena capacidad adquisitiva.  Fórnix apostó por otra forma de relacionarse,  por lo mejor que el hombre ha producido: el arte, en este caso, la palabra.

3. El arte es para todos…

Hay que darse cuenta que la poesía y el arte en general pueden y deben llegar a todos. No es ningún descubrimiento de la pólvora, hay festivales unos más originales y populares que otros en todo el mundo; como en Trujillo o Medellín. Las personas participan sin importar que los ponentes  hablen o no el mismo idioma. Quizá las personas están hartas de la cotidianidad, de los noticieros. Puede que no reciben muchas otras posibilidades, otros mensajes. O puede  que muchos no se den cuenta de ello. Pero de pronto la gente que estaba en el parque de Miraflores, por ejemplo, donde se suelen reunir para escuchar chistes procaces, descubre un buen día que había algo que se llamaba poesía, se quedan maravillados al escuchar poetas de aquí y de otros países, aunque todos parezcan de otro mundo.

4. ¿ La acogida fue igual de celebrada por la prensa oficial?   

La prensa oficial casi no nos cubrió. Ni la que supuestamente estaba interesada en ello. Lo hicieron al final del festival. Yo creo que no debemos buscar los mismos caminos de siempre, porque están intervenidos: no te van a hacer caso. Sin las redes sociales no hubiésemos tenido ningún tipo de posibilidad, aunque aún su uso no está generalizado, es complementario. En el Perú, gran parte de público se deja llevar por la prensa escrita, radial, televisiva.  Calculo yo que al menos en el Perú se enteraron dos millones de personas, es mi estimado por la cobertura de las redes sociales y los medios tradicionales. Nos pusieron en el geniograma del diario El Comercio. Es la mejor propaganda que pudimos haber recibido porque los sábados se compra el diario por el geniograma.

5. ¿Qué vendrá más allá del 2012?

El  FIP Lima 2012 nos dejó dos antologías que la revista Fórnix publicó como memoria del festival con una selección de la poesía de los autores invitados y homenaje al país invitado, Argentina. Organizar un evento así es una chamba casi infinita, queremos hacer  un festival por año. Para que sea sostenible necesitaríamos apoyo de  las instituciones y canjes, no puedes esperar  que el estado se interese. Hay que hacerlo. Salió bien, pero podría haber resultado treinta veces mejor. Me gustaría que las 24 regiones tuviesen su propio festival, auto gestionado e integrado a una red de festivales, porque siempre hay encuentros que queda un poco dislocados.   No solo nos limitamos a Lima o al Perú, hay otros proyectos; quisiera hacer un festival de todos los pueblos aborígenes de América, desde Alaska a la Tierra del fuego. Un gran encuentro poético-chamanístico.

Revista Fórnix

 Revista Fórnix Nº10. Marzo 2012.

Memoria del Primer Festival Internacional de Poesía de Lima (FIP Lima, 2012)

 Revista Fórnix Nº11. Marzo 2012. 

Alta marea. Muestra de la poesía argentina del siglo XX ( Selección de Jorge Ariel Medrazo y Julio Salgado) 


Dejar un comentario

Archivado bajo Antología, Iniciativa, Poesía

La poesía es un trabajo difícil. Taller a cargo de Miguel Ildefonso

La poesía es un trabajo difícil, es el título del taller de seis sesiones dirigido por el escritor Miguel Ildefonso (1970), a cargo del Grupo Editorial Mesa Redonda. Libería Perú se entrevistó con el poeta para conocer un poco más sobre su  experiencia  como un inspirado orfebre de la palabra, que transpira con técnica, espíritu y disciplina.

 

Conocimiento, técnica, disciplina, son las bases.  La inspiración es el mecanismo, la puesta en marcha, la acción de estos componentes. Un taller de poesía te ayuda con esas bases. La inspiración, así como al hacer el amor, es cosa personal.

 

 La poesía es un trabajo difícil. Talleres del Grupo Editorial Mesa Redonda

1. ¿Por qué la poesía es un trabajo difícil y tan gratificante al final?

En los primeros libros que uno termina, el artista, si tiene el talento y conocimiento necesarios, puede plasmar una voz fresca, relativamente nueva o auténticamente nueva. La poesía, como todo arte, exige evolución. Lo que al inicio era pura dinamita creativa o, en el peor de los casos, tan solo catarsis; luego se convierte en una disciplina, un trabajo del rigor y de la profundidad. Porque en el arte no hay retorno posible, hay reinvención, pastiche, diálogo, mas no vuelta. La historia se repite continuamente, porque los seres humanos viven repitiendo sus errores siempre. En cambio el arte no puede hacer eso, su camino es la perfección, y quienes empujan el arte son siempre los grandes seres humanos, aquellos que llamamos genios, por ejemplo. El arte se desarrolla conforme tomamos conciencia de aquel arte. Por eso es duro, difícil y gratificante a su vez. Pues por más consciente que somos de nuestro arte, no debemos perder la alegría vital, la espontaneidad, la locura o genio, el duende. La poesía es el trabajo del equilibrio.
2. ¿Sostienes una rutina fija para la creación, entre espacios para escribir y para “alimentarse”, para escribir y corregirse?

He cambiado de rutina, ya no tan diario en la escritura, sino trabajando en libros concretos, rearmándolos. En parte hago más el trabajo de reescritura, explorando las posibilidades de las distintas estéticas que me interesan. Leer siempre, por supuesto, lo antiguo y lo nuevo. Actualmente tengo tres libros de poesía inéditos, nada breves. Son tres propuestas distintas que los vine escribiendo ya hace muchos años, y hoy cobran ya su madurez para que puedan salir a este mundo que parece leer y entender cada vez menos. Siempre me he movido entre la disciplina y la indisciplina. La poesía no es un matrimonio ni es un hábito, porque en realidad en la poesía no hay leyes; hay fórmulas, consejos, prácticas, usos, tendencias. Copiar es algo que se aprende, sí; pero no copiar también es algo que se aprende y es más difícil todavía.

3. ¿Qué actitudes o referencias pueden alimentarte y qué otras intoxicarte o entorpercer el trabajo? (estéticamente hablando)

Experimentar siempre, estéticamente hablando, eso ayuda. El arte no es para estancarse en un solo soplo creativo. A no ser que se haya escrito El Libro. Hay poetas de uno o dos libros solamente, y ya para qué más. Lo que pasa con la poesía, más que con la narrativa, es que es un trabajo del espíritu también, exige de algún modo esa capacidad moral y casi mística para ofrecer al mundo un testimonio que tenga cierta pureza (como Rimbaud o Vallejo); el poeta realmente no quiere vender sus palabras, el poeta no ha nacido para vender palabras, frases o versos. En estos tiempos de crisis de valores, espiritualidad y fe, la poesía, que no posee dogmas, se encumbra como uno de los pocos reductos de la inmaterialidad y lo permanente. La poesía es un desafío al mundo. El poeta, aun más que el lector, siempre tiene que entender eso.

4. ¿Cómo percibes el panorama actual de la creación poética en el Perú?

Mantiene un nivel bueno a comparación de otros países de hispanoamérica. Está entre la mejor; quizás se deba a que no hay auspicios para los poetas aquí en Perú. Quizás porque los verdaderos poetas no tienen que ir perdiendo el tiempo en conseguir recompensas constantemente por sus creaciones, ya que esas recompensas aquí no existen. Entonces hay más tiempo de pensar en escribir mejores poemas, y tiempo para volcarse en esa realidad cruda y sin condicionamientos.

5.  ¿Es una cuota grande la de la inspiración, o es apenas un 10% impresindible?

Nadie se inspira de la nada y sin tener cierto conocimiento. Por lo menos es necesario el lenguaje. Y el lenguaje no es innato, es cierto que tenemos la capacidad de aprenderlo fácilmente de niños, al ir teniendo conciencia del mundo, al aprehender la realidad tal como nos la enseñan. Pero aprendemos a hablar, aprendemos a amar, aprendemos a pensar. La poesía exige mucho más que eso; nos obliga a aprender a callar, a amar más, a pensar de distinta manera. Y sobre todo nos exige a escribir mejores poemas, innovar, a mirar no solo nuestro ombligo y heridas, sino a los otros, al mundo que cada vez ve menos. La inspiración es fundamental, pero el conocimiento y la educación de la sensibilidad son también importantes porque alimentan a la inspiración. Conocimiento, técnica, disciplina, son las bases. La inspiración es el mecanismo, la puesta en marcha, la acción de estos componentes. Un taller de poesía te ayuda con esas bases. La inspiración, así como al hacer el amor, es cosa personal.
6. ¿Qué tan importante es leerse y corregirse, escuchar los comentarios ácidos y no solo los buenos?

Hay poetas o escritores que desde un inicio no quieren oir sugerencias o críticas. Lo que sé, por lecturas de biografías o declaraciones de buenos poetas y escritores, es que ellos sí han sido abiertos. En el arte el fin no es el artista o el poeta o el narrador; el fin es el libro, el poema. Sino pregúntale a Eliot. Sino pregúntale a Flaubert, quien corregía maniáticamente, y que leía pasajes de sus libros en tertulias a sus amigos. El poema no tiene sentimientos, no es cierto que sea un ser vivo, no tiene ego. Esas cosas las tiene solo el poeta. El poema trasmite sensibilidad, vida y un desinterés total. El poema es un mecanismo perfecto. El poeta no es perfecto. No es tan cierto que en el poema se refleja el autor; los mejores poemas son aquellos en los que está reflejado el lector, los que logran que el lector de cualquier país se halle en ese pequeño juego de palabras.

Dejar un comentario

Archivado bajo Entrevista, Iniciativa, Poesía

Callada fuente

Callada fuente

Sonia Luz Carrillo

Paracaídas Editores

ISBN: 978-612-45994-2-2

Páginas: 145

Precio: 30 soles

  Sonia Luz Carrillo. Callada Fuente

La gestora cultural y poeta, May Rivas de la Vega (1962) compartió con nosotros sus impresiones al leer y presentar el poemario Callada fuente a cargo de Paracaídas Editores, entrega más reciente de Sonia Luz Carrillo: notable poeta de la generación del setenta, Doctora en Literatura Peruana y Latinoamericana.

 

 

Sonia Luz se define a través de su poesía: ella es intensa, reflexiva, austera y plena de sugerencias.  En casi cuatro décadas de oficio, ha ido construyendo su identidad  a través de la palabra, ha plasmado experiencias tanto dolorosas como amables a lo largo de su vida.  Dueña, hace tiempo, de una voz propia y un yo poético totalmente lúcido, en el que esgrime su propia lógica para reordenar su mundo cotidiano con una paleta de vivos colores.

Su poesía  logra calar hondamente,  porque es auténtica en su escritura y exigente consigo misma. Ausente de toda retórica, es minimalista de elementos y esencial con el lenguaje: solo se queda con lo imprecindible; aquellos versos que se forjan como faros y refulgen con precisión ponen en evidencia su maestría y un trabajo exhaustivo,  arto laborioso, tensando delicadamente cada metáfora para entretejer una  segunda piel, en un acto tan necesario como respirar para vivir.

Desde allí mana, como de una callada fuente, un sonido armónico por la musicalidad de cada uno de sus versos exquisitamente pulidos. Luego el conjunto de los poemas sella la polifonía y podemos decir que la música funciona: nos habla a pulso de corazón,  a veces, como si fuera al oído, y en otras, en voz alta.

Esta poesía, como bien dice Luis Hernán Ramírez: “Todo lo que toca le infunde un nuevo contorno de trascendencia, le infunde dinamismo y fuerza expresiva con inteligencia poética altamente comunicativa”.

Dejar un comentario

Archivado bajo Arte, Poesía

Cómo hacer una revista. Un medio de comunicación para armar.

Por más creativo e innovador que resulte, detrás de cualquier proyecto de revista -además de la intuición-, siempre hay un plan, una estructura maestra.

Los talleres del Grupo Editorial Mesa Redonda inician justamente con Cómo hacer revistas. Un medio de comunicación para armar: un programa relámpago de cinco semanas, dirigido a los interesados en conocer los detalles del proceso por el cual una revista  de corte masivo, sectorial o corporativo debe atravesar para consolidarse. Estará a cargo de Ruben Barcelli, comunicador y gestor editorial, dirige el área de Publicaciones en el Grupo Editorial Comunica 2 y tiene a su cargo las ediciones de  SoHo Perú, Arq., EP, turismo & viajes, Conexión Empresarial.

Pueden descargar el programa del curso aqui:

Cómo hacer revistas. Un medio de comunicación para armar (programa)

En el taller consta de cinco sesiones, de dos horas cada una. Se desarrollarán paso a paso los hitos fundamentales en el ensamblaje de una revista:  desde la concepción del proyecto, pasando por la elaboración de la estructura de contenidos y la conformación de un equipo periodístico de primer nivel, hasta la implantación de procesos eficaces que aseguren la configuración de un producto de la más alta calidad.

Los interesados pueden pedir informes al correo contactos@editorialmesaredonda.com. Además, los miembros de la comunidad de Facebook Talleres Mesa Redonda tendrán un descuento al momento de reservar su matrícula. Las sesiones comienzan el  dos  de abril y tendrán lugar en el nuevo local de la editorial.

Dejar un comentario

Archivado bajo Iniciativa, Revista

Godard!: una estatuilla-libro dedicada a la perseverancia y al cine escrito

Imagen

Entre las compilaciones publicadas durante el año 2011 sobre crítica cinematrográfica, el Oscar iría para la fina selección de los mejores artículos publicados en la revista Godard!, a cargo de  los miembros fundadores Claudio Cordero y Sebastián Pimentel; para ser más precisos, por las  veinticuatro críticas, trece ensayos, diez entrevistas y cinco perfiles contenidos en 243 páginas.

Alexiel Vidam, quien dirige el blog Cinematosis crónica, compartió algunas impresiones con nosotros a propósito del libro Godard! Textos escogidos 2001-2011 (Grupo Editorial Mesa Redonda, 2011)

Imagen

Los chicos de la revista “Godard!” han conseguido una voz propia. Cuentan con la vigorosidad de una generación  que se figura como bastante más atrevida, abierta, directa, pero a la vez, interesada por la reflexión y la profundidad a la hora de analizar un filme o la técnica empleada por un director.

En sus textos se siente entre líneas cierto afán de exponerse como personajes, por continuar nadando en un elixir intelectual. Justo como sus maestros, los críticos de la vieja guardia. Pero si hablamos de la antología en conjunto, esta ofrece un balance entre lo académico y lo comercial: no hay reparos en hablar de El Silencio de Lorna, o de una película bastante más comercial como Sweeney Todd, lo cual demuestra una concepción bastante amplia sobre los elementos que hacen de una película, una pieza de buen cine o algo irreproducible.

En ambos casos, eso sí, se nota un esfuerzo de los actores de aportar cierto tono poético a la redacción. En el caso de Sweeney Todd, por ejemplo, se habla de una historia oscura de amor y venganza, que “llega a un final inesperado, todavía más sombrío, en el cual nos detenemos observando, atónitos, la sangre profundamente roja… roja, como las lágrimas del joven Benjamin Barker”. En el artículo sobre “El Silencio de Lorna”, el autor se convierte en una especie de personaje contemplativo de la historia, y aprovecha para presentar sus propios cuestionamientos sobre la misma: “Los Dardenne, cada vez más, procuran otros caminos para decir lo mismo”, dice el autor, y añade: “¿Cómo no decir lo mismo si lo que quieren y tienen que decir no es suficientemente escuchado?”. Concluye: “Un ojo-cuerpo, sobre-encima-muy-cerca de los cuerpos, a velocidad y a la vez, con pesadez física. Ese esfuerzo, seguir a un personaje… Perseguir al otro hasta dar con él.”

Estos diez años se traducen en un libro para aquellos que no discriminan el Cine por su época, complejidad, o por su nivel de ventas, pero que a su vez buscan contemplarlo de manera meticulosa y reflexiva. En definitiva atractivo para quienes ya han descubierto interés e incluso caído en la obsesión por analizar a fondo las películas.

Imagen

Introducción
Hablemos de godard! (Claudio Cordero, Sebastián Pimentel)
I. Críticas
- Marius y Jeanette (José Tsang)
- El señor de los anillos: Las dos torres (Jerónimo Pimentel)
- Pandillas de Nueva York (Jerónimo Pimentel)
- Kill Bill (José Tsang)
- El gran pez (Claudio Cordero)
- Golpes del destino (Jerónimo Pimentel)
- Una historia violenta (Gabriel Meseth)
- Deja vu (José Romero Carrillo)
- Escondido (Gabriel Meseth)
- El espíritu de la pasión (Sebastián Pimentel)
- La maldición de la flor dorada (Jaime Akamine)
- Bourne: el ultimátum (Martín Mauricio)
- Sweeney Todd. El barbero demoníaco de la calle Fleet (Martín Mauricio)
- Luz silenciosa (Diego Cabrera)
- 4 meses, 3 semanas, 2 días (Mario Castro Cobos)
- Luces al atardecer (Leny Fernández)
- La teta asustada (Leny Fernández)
- La felicidad trae suerte (Werner Jungbluth)
- El silencio de Lorna (Mario Castro Cobos)
- Bastardos sin gloria (Mario Castro Cobos)
- Los amantes (Jaime Akamine)
- Paraíso (Diego Cabrera)
- El último camino (Werner Jungbluth)
- Lazos de sangre (José Romero Carrillo)
II. Ensayos
- El enigma de la crítica. El problema de pensar y hacer cine en el Perú (Sebastián Pimentel)
- El espejo: preguntas de un rodaje perdido (Sebastián Pimentel)
- A propósito de Ojos que no ven (Claudio Cordero)
- Karel Reisz. Pensar y hacer el cine (César Miranda)
- Wes Anderson. El equipo genial (Claudio Cordero)
- Saló. La tiranía de un fetiche (Gabriel Meseth)
- Naomi Kawase. El poder de la intuición (Mario Castro Cobos)
- Nuri Bilge Ceylan. Enigma de nieve, nubes, climas (Mario Castro Cobos)
- Christopher Nolan. La magia debe continuar (Diego Cabrera)
- Paul Newman. La sombría serenidad en el lente (Leny Fernández)
- La arquitectura del caligarismo (Víctor Mejía)
- Armando Robles Godoy. Nuestro clásico más moderno (Sebastián Pimentel)
- La pasión según Wyler (Leny Fernández)
III. Entrevistas
- Nelson Pereira Dos Santos. Un cine con dignidad (Claudio Cordero, Sebastián Pimentel, José Tsang)
- Frederick Wiseman. El escepticismo (Samantha Berger, Malena Martínez)
- Armando Robles Godoy. Detrás de la imagen (Claudio Cordero, Sebastián Pimentel)
- Mercedes Álvarez. Pueblo en vilo (Diego Cabrera)
- Carlos Reygadas. Hacer películas es un acto de felicidad (Claudio Cordero, Gabriel Meseth, Sebastián Pimentel)
- Gerard Malanga. Desde La Fábrica de Warhol hasta César Vallejo (Samantha Berger)
- Jaime Rosales. La imagen tiempo (Gabriel Meseth)
- Lodge Kerrigan. Elogio de la locura (Diego Cabrera, Gabriel Meseth)
- Agnes Varda. La madre de la nouvelle vague (Samantha Berger)
- Patrice Leconte. El amigo francés (Claudio Cordero)
IV. Retratos
- Danny Elfman (Óscar García)
- Howard Shore. Cirujano musical (Óscar García)
- El otro Cassavetes (José Romero Carrillo)
- Un toque de Mason (Leny Fernández)
- Vincent Price. La voz de ultratumba (Juan Carlos Fangacio)

Dejar un comentario

Archivado bajo Antología, Arte, Ensayo, Entrevista, Iniciativa, Revista

La invención de Brian Selznick y la re-invención de Martin Scorsese

Imagen

La invención de Hugo Cabret (Brian Selznick) / Ediciones SM, 2007 / Páginas: 533 / Precio: 89 soles

ISBN: 9788467520446

Aquí podrás leer los tres primeros capítulos

Imagen

Las páginas como écran

La literatura y el cine son a veces ambas caras de una misma moneda, una buena historia narrada en claves distintas, pero no tan distintas. Si bien una novela puede lucir fílmica por su estructura y desarrollo, una adaptación al cine del mismo texto podría darle cierto brillo y éxito comercial a un buen libro, o eclipsarlo para la posteridad.

Ambos textos –productos–, tienen vida y lectoría propia, es decir, por separado. Cuánta licencia puede tomarse un cineasta para recrear, re interpretar o incluso mejorar aspectos de la novela en su película: las que crea necesarias, sin que ello implique una desfiguración total.

En ése punto entran en escena el tacto, la pericia, cuánto conoce su oficio y qué tan buen lector es un director de leyenda y guionista. Hugo es la última pieza maestra de Martin Scorsese y llega a las carteleras peruanas apenas unas semanas antes de los Premios Oscar de la Academia.  Si es una noche de aquellas, la película podría  ganar once estatuillas, entre ellas el premio a la mejor adaptación.

Magos, máquinas y cineastas:

Del otro lado de la misma moneda, con el sello de Ediciones SM llegó a las librerías de Lima hace apenas unas semanas La invención de Hugo Cabret (Brian Selznick), una novela gráfica que conjuga la estética de una película muda y las trampas de una novela juvenil: un texto intrigante, crudo y fantasioso. Esencia que sedujo a Scorsese e inspiró su última película, pero ésa es otra historia.

Selznick es un reconocido ilustrador norteamericano con una buena mano de virtudes: el don de narrar puntual y ser sugerente, utilizar la imagen y las palabras, es decir, ser ambidiestro para escribir.

La invención de Hugo Cabret es su segunda novela. Está compuesta por dos partes, una veintena de escenas breves, compactas, escritas y dibujadas. Cada una crea página tras página, la ilusión del movimiento: al leer sus dibujos hechos a carboncillo, visualizar los escenarios y las circunstancias que compone entre líneas, se produce aquella gran ilusión del cine y no estamos más ante un objeto inanimado, sino frente a un juguete óptico o un arcano proyector de cine que reproduce a gran velocidad fotogramas y cartelones, los que guardan  un especial cuidado en resaltar rasgos e indumentos clave de los personajes con planos detalle y una fascinación por rescatar el ánima de una ciudad embelesada con las máquinas de la  modernidad, la estación del tren, el tiempo y los relojes, como también una corriente onírica y hasta subversiva en los libros, el cine y la pintura.

La luz inunda la pantalla (o las páginas) y aparece el París de 1930,  donde las máquinas modernas y anuncian un progreso galopante; pero la posguerra y un pensamiento pragmático han relegado a la niñez y la fantasía a lugares incómodos, mal vistos, inapropiados.

En la estación de Montparnasse mora Hugo Cabret desde hace algunos meses.  Su tío lo adoptó como su aprendiz tras la muerte de su padre, pero ha desaparecido.

Hugo es ahora un huérfano, lo que para la época es aún peor que llevar la peste. Dejó la escuela por asistir a su tío  ahora  debe convertirse en su fantasma; vigilar que cada uno de los veintisiete relojes funcione perfectamente, recoger en secreto sus cheques aunque no sepa cobrarlos,  para no ir al orfanato; porque si falla y lo descubren, perdería su tesoro; una sofisticada máquina que luce como un humano ante un escritorio, aparentemente a punto de escribir.

Su padre, un audaz maestro en la cronometría y en el arte de reparar relojes, encontró el artefacto en un desván del museo local donde trabajaba y lo reconoció como las máquinas que usaban los magos para deslumbrar a su público. Estaba hecho de ruedas dentadas, manivelas y un centenar de piezas que no pudo terminar de reparar antes que un incendio le quitase la vida.

Para que el autómata vuelva a funcionar, Hugo sigue la libreta de notas de su padre y roba piezas mecánicas de los juguetes que vende un colérico viejo en la estación, que por alguna razón, encajan  perfectamente en el autómata.

La obsesión por reparar su reliquia lo acerará a develar junto con Isabelle –la sobrina del juguetero con quien encuentra algo más que una amistad, un ingenioso aliado– y Etienne –un amante del cine que introducirá a Hugo en el mundo del séptimo arte–, un misterio irresuelto: George Méliès, el mago y cineasta, no ha muerto.

Más similitudes que diferencias

 Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión Adaptado, Mejor Banda Sonora, son algunas denominaciones que calzan perfectamente con los mejores atributos del libro.

Están claras las actitudes de un buen director-escritor-ilustrador: el tacto, la pericia y cuán buen lector de cine es Brian Selznick, al dominar la gramática visual, darle vida y profundidad a un texto y adaptar su novela fílmica sobre la base de una investigación y una pregunta que quedó en el tintero.

En el epílogo, el autor señala que si bien ciertos personajes son ficción, la accidentada vida de los  autómatas no lo es. Selznick reconoce que la historia empezó a surgir en su mente  después de leer Edison’s Eve: A Magical History of the Quest for Mechanical Life, de Gaby Wood, texto que, en palabras del propio Selznick, contaba la verdadera historia de unos complejos autómatas a cuerda que fueron donados a un museo de Paris. Hasta ahí la historia que pudo investigar. Su adaptación empieza a partir de la siguiente pregunta: ¿Qué hubiese pasado si esos autómatas no se destruían? 

Quizá  una de las canciones que musicalice la novela de Brian Selznick es, además de  la pasión por las máquinas, una apuesta por el destino y misión de cada ser humano, como parte imprescindible de un gran sistema de engranajes, una gran máquina.  Pero hay más, el autómata (en esta historia, una metáfora de creador, de cineasta) es la pieza clave en el rejuvenecimiento de George Méliès y el de Hugo Cabret. Desde esquinas opuestas, ambos habitan el mismo lugar fáctico (una estación-celda) pero también el mismo lugar simbólico, la adultez de los que sobran y viven sin sueños o conquistas.

Es así que gracias al regreso de su autómata, G.M  viaja desde el confinamiento en el último –y anónimo– rincón de su vejez  hacia hasta su niñez más reciente, como mago, dibujante, apasionado de las máquinas y cineasta.

A Hugo Cabret, incrustado en una vida adulta que no comprende –trabajar y vivir absolutamente solo– lo único que lo entusiasma es reparar el autómata. Un actitud que mantiene aún encendida  la llama de la creatividad que su padre alimentó  en él,  a través de las películas de cada cumpleaños, los relatos de Julio Verne y por supuesto, las piezas mecánicas.

En síntesis, si bien las diferencias entre ambos textos (algunas caracterizaciones y añadidos) son sutiles pero bastante significativas, ambas piezas son dignas de merecer una noche de aquellas, con once estatuillas y  una intensa lectura que toque nuestras fibras.

Dejar un comentario

Archivado bajo Arte, Literatura infantil y juvenil (LIJ), Novela, Novela juvenil

La invención de Hugo Cabret (Ediciones SM, 2007)

Con 284 páginas de ilustraciones originales y combinando elementos de los álbumes ilustrados, las novelas gráficas y el cine, Brian Selznick expande los límites del concepto de novela, creando una nueva experiencia lectora. La invención de Hugo Cabret (SM, 2007) está editada como si fuese una pantalla de cine. Para contar la historia, Brian Selznick juega con la combinación del blanco y el negro, y el conjunto que forman la introducción al libro, los textos, las ilustraciones y las fotografías (de películas como El viaje a la Luna y La llegada de un tren a la estación) está ideado de tal manera que da la sensación de que el lector esté dentro de una sala oscura, delante de una tela blanca, preparado para ver ante sus ojos la proyección de una de las primeras películas de la historia.

Lea más sobre el libro y las relaciones con la película Hugo, de Martin Scorsese aquí:  http://wp.me/p1jw0v-iC

Dejar un comentario

Archivado bajo Arte, Literatura infantil y juvenil (LIJ), Novela, Novela juvenil